El capitán del Sewol, en el punto de mira mientras apenas avanza el rescate

 

Atahualpa Amerise

SEÚL (EFE).- La Fiscalía de Corea del Sur solicitó hoy una orden de arresto contra el capitán del buque Sewol, hundido con 268 desaparecidos, por abandonar la nave desatendiendo a los pasajeros, mientras el país sigue viviendo con angustia los escasos progresos en el rescate.

Junto al capitán, Lee Jun-seok, de 69 años, se pidieron las órdenes de arresto de otros dos tripulantes, que presuntamente también salieron del barco con los primeros evacuados sin atender a la seguridad de la mayoría de los 475 pasajeros.

Previamente también se reveló que el capitán entregó el timón a la tercera oficial, de 26 años y con apenas dos años de experiencia, antes de que el barco comenzara a hundirse, y se cree que al desatarse el incidente Lee ni siquiera se encontraba en la cabina de mando.

Algunos expertos creen que el ferri realizó un giro brusco en lugar de cambiar de dirección de forma gradual, lo que pudo desplazar parte de la carga hacia un solo lado y finalmente volcarlo, aunque también se maneja la hipótesis de que fue la colisión con una roca lo que provocó el hundimiento.

Además, se sospecha que el capitán demoró una media hora la orden de evacuación tras comenzar a virar la nave, lo que habría impedido salvar más vidas.

Tanto la Fiscalía como la policía surcoreana siguen investigando las causas del naufragio del buque, de más de 6.800 toneladas de peso y con una capacidad máxima de 921 pasajeros.

Tres días después del naufragio los buzos lograron hoy por primera vez penetrar en el interior del Sewol, que reposa volcado sobre el suelo marino a 30 metros de profundidad, en busca de posibles supervivientes que hubieran quedado atrapados dentro en bolsas de aire.

Sin embargo, las esperanzas de avanzar en el rescate se vieron truncadas por las grandes olas, las fuertes corrientes y la nula visibilidad bajo el agua, factores que unidos a la lluvia y el viento en el exterior dificultaron extremadamente las operaciones de rescate.

Así los buzos, que llegaron a alcanzar la cafetería del barco en las primeras horas, no pudieron completar la operación de rescate que había despertado esperanzas entre los familiares de los desaparecidos congregados en la cercana ciudad suroccidental de Jindo.

Cuatro grúas llegaron hoy al punto del siniestro con el objetivo de elevar el buque ayudadas por un dique artificial submarino, pero todavía no han entrado en acción por los temores a que cualquier movimiento en el barco pueda herir gravemente o ahogar a los posibles supervivientes en su interior.

La única operación que culminó hoy con éxito, según las autoridades, fue la inyección de oxígeno en el casco con el doble objetivo de impedir el hundimiento total del transbordador y aportar aire a quienes pudieran hallarse dentro atrapados.

Los datos oficiales, que apenas han variado a lo largo del día, contabilizan 179 rescatados con vida, 28 muertos y 268 desaparecidos, la mayoría jóvenes estudiantes de 16 y 17 años de un mismo instituto que partieron del puerto de Incheon, al oeste de Seúl, rumbo a la turística isla meridional de Jeju.

El subdirector del centro escolar, de 52 años, que había sido rescatado, apareció hoy sin vida colgado de un árbol en Jindo, en lo que apunta claramente a un suicidio.

Mientras, en el polideportivo que da refugio a las familias de las víctimas se multiplicaron los gestos de rabia e impotencia ante el escaso progreso del rescate que agota las ya escasas posibilidades de hallar con vida a sus seres queridos.

En un comunicado, los parientes acusaron al Gobierno surcoreano de no realizar suficientes esfuerzos, iniciar tarde el rescate y proporcionar datos erróneos durante las primeras 12 horas tras el naufragio.

Los familiares denunciaron concretamente que Seúl rehusó contratar a buzos privados para el rescate y que el número de barcos y aeronaves movilizados es menor del anunciado, aunque el Gobierno ha negado las acusaciones.




Volver arriba