China se inunda de dinero

En ocho años se triplica la oferta monetaria del país

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HONG KONG, China (Por Keith Bradsher, de The New York Times).- Janet Yellen y Ben Bernanke, háganse a un lado. Mario Draghi y Haruhiko Kuroda, abran paso. Cuando se trata de estímulo monetario, el veterano gobernador del Banco del Pueblo de China, Zhou Xiaochuan, no tiene rivales.

Los informes más recientes dados a conocer por China ayer muestran que continúa el rápido crecimiento de la oferta de dinero en el país. Zhou y sus colegas en el banco central apenas empiezan la difícil y peligrosa tarea de ponerle freno.

La cantidad de dinero que se derrama en la economía china, de acuerdo con una amplia medición muy vigilada aquí, se ha triplicado desde el fin de 2006.

Esta marejada de dinero ha impulsado la economía a nuevas alturas, pero también ha contribuido a empujar por el techo los bienes. El precio de las viviendas se ha disparado, lo cual suscita temores de una burbuja y que además deja a muchos chinos sintiéndose pobres y rezagados.

Por supuesto, hay enormes diferencias entre China y las principales potencias occidentales. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón tratan de evitar la deflación y de ayudar a sus economías a librarse de los resabios de la crisis y la Gran Recesión.

Prensas a todo vapor

Tienen pocos motivos para temer una inflación.

La mecánica de la política de estímulo monetario china es también distinta del alivio cuantitativo que aplica la Fed. En los hechos la Fed ha creado dinero al comprar bonos y otras acciones.

El Banco del Pueblo de China ha creado dinero en gran medida emitiendo papel moneda para financiar sus compras de cientos de miles de millones de dólares al año en los mercados monetarios, para minimizar la apreciación de su divisa, el renminbi, contra el dólar, y mantener baratas las exportaciones chinas en los mercados del exterior.

Más aún, la acelerada expansión de la oferta monetaria refleja un flujo de créditos del sistema bancario y del llamado sistema bancario sombra, que han mantenido a flote a muchas empresas ineficientes públicas, y ha financiado la construcción de enorme sobre capacidad en el sector manufacturero




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