China admite que está “mal preparada” para el cambio climático

China admitió que está “escasamente preparada” para gestionar el impacto del cambio climático

PEKÍN (EFE).- El Gobierno chino admitió hoy que la potencia asiática está “escasamente preparada” para gestionar el impacto del cambio climático, que presenta una “seria amenaza” al país, debido a la “falta de planificación y de conciencia social”.

La Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo en un informe publicado esta jornada bajo el título- “Estrategia Nacional de la Adaptación al Cambio Climático”, destaca que China, con una inmensa población, se enfrenta a “serios retos climatológicos”, con 2.000 fallecimientos al año desde 1990 debido a desastres naturales que “pueden empeorar”.

“El cambio climático es ya una seria amenaza a la comida, el agua, la ecología y la seguridad energética, así como a la vida de la gente y a la propiedad”, subraya.

Con el apoyo de nueve ministerios y agencias ministeriales (Hacienda y Agricultura entre ellos), el texto incide en que la “misión de gestionar el cambio climático es una tarea ardua”, y que “el conocimiento que de él tiene la sociedad y la habilidad para combatirlo son todavía débiles”.

El documento advierte de los cambios en la climatología del país, con cada vez más periodos de sequía en el norte y la llegada más temprana de tifones a la China continental, a lo que se añade la gran cantidad de pantanos en plena desecación.

“Si no se toman medidas efectivas, las pérdidas a causa de los desastres meteorológicos serán todavía más serias”, destaca.

Aunque admite que el Gobierno cada vez da más pasos para mitigar los efectos del cambio climático, “la escena general no es optimista”.

“China no ha sido capaz de proteger su infraestructura más básica, como los suministros de agua y energía, ante situaciones de emergencia”, añade.

El Gobierno chino lanzó hace meses un plan quinquenal para incorporar nuevas políticas medioambientales que combatan los altos índices de contaminación que sufre el país, excesivamente dependiente del carbón como su principal fuente de energía.

Aunque los índices más elevados se suelen registrar en Pekín, el pasado viernes la contaminación en Shanghái alcanzó niveles de extrema gravedad y obligó a retirar vehículos oficiales de las calles, detener las obras de construcción y no permitir a la población más vulnerable (menores y ancianos) salir de sus casas.

La concentración de partículas PM 2,5, aquellas inferiores a las 2,5 micras y las más peligrosas para la salud por su capacidad de infiltrarse en los pulmones, superó los 600 microgramos por metro cuadrado, el nivel más alto desde que la ciudad comenzó estas mediciones el pasado diciembre.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una concentración no superior a los 25 microgramos por metro cuadrado.




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