Atentado en China causa 31 muertos y 94 heridos

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Policías armados montan guardia cerca del sitio de una explosión en Urumqi, región de Xinjiang, China.- (EFE)
Policías armados montan guardia cerca del sitio de una explosión en Urumqi, región de Xinjiang, China.- (EFE)
Policías armados montan guardia cerca del sitio de una explosión en Urumqi, región de Xinjiang, China.- (EFE)
Policías armados montan guardia cerca del sitio de una explosión en Urumqi, región de Xinjiang, China.- (EFE)
Policías armados montan guardia cerca del sitio de una explosión en Urumqi, región de Xinjiang, China.- (EFE)


PEKÍN (EFE).- Al menos 31 personas murieron y 94 resultaron heridas hoy en China, cuando dos vehículos arrollaron a la multitud en un mercado de la ciudad de Urumqi (noroeste) y posteriormente explotaron, en un ataque calificado de “atentado terrorista” por las autoridades.

Alrededor de las 07:50 hora local (23:50 GMT), con el mercado lleno de ciudadanos que salían a comprar, dos todoterrenos sin matrícula rompieron unas vallas protectoras y atropellaron a la multitud, al tiempo que los conductores arrojaron varios explosivos por las ventanillas.

Después, ambos vehículos explotaron en medio del mercado, informó la agencia oficial Xinhua.

Aunque las autoridades no han facilitado aún la identidad de los conductores y ningún grupo ha reivindicado el ataque, el portavoz de Asuntos Exteriores, Hong Lei, calificó el suceso como “un incidente terrorista violento” y el presidente chino, Xi Jinping, urgió a “castigar con severidad a los terroristas”.

Varias fotografías del suceso se han divulgado en las redes sociales chinas, en las que se puede ver cuerpos en el suelo, gente ayudando a los heridos, una densa columna de humo o un incendio en la misma calle del mercado al aire libre con restos de los productos de los puestos en el suelo.

“Antes de las ocho escuché varias explosiones fuertes. Me acerqué a menos de cien metros de la escena y entonces vi las llamas, un humo muy denso, varios vehículos quemados y gente herida. Muchos de los vendedores abandonaron sus tiendas y huyeron por el miedo”, dijo un internauta a través de Weibo, el equivalente a Twitter en China.

La región autónoma de Xinjiang es uno de los puntos calientes de China tras décadas de conflicto entre los uigures, de religión musulmana, y la etnia mayoritaria han.

En esta región existen grupos extremistas, muchos de ellos dirigidos por miembros de la etnia uigur, que reivindican la independencia de esa región bajo el nombre de “Turkestán Oriental”.

De hecho, durante los últimos cinco años el número de víctimas relacionadas con enfrentamientos entre las autoridades y estos grupos o por ataques terroristas se sitúa alrededor de 400.

Uno de los atentados más recientes sucedió el pasado 30 de abril, cuando un ataque con armas blancas en una estación de tren de la misma ciudad causó la muerte de tres personas (entre ellas dos de los atacantes) y hubo 79 heridos.

Las autoridades atribuyeron entonces el ataque al Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), la más conocida de las organizaciones terroristas que reclaman la independencia de la zona.

Aunque los conflictos se suelen limitar a Xinjiang, durante los últimos meses las autoridades chinas han atribuido dos atentados más que han sucedido en otras zonas del país a estos grupos extremistas.

Se trata del de la estación ferroviaria en Kunming (sur de China), que causó 33 muertos y 140 heridos, y el del pasado octubre en la emblemática plaza de Tiananmen de Pekín, cuando un coche se incendió a las puertas de la Ciudad Prohibida, matando a cinco personas.

El incremento en la frecuencia de los atentados, la casi imposibilidad de que prosperen otras versiones al margen de la oficial y la reiteración de las autoridades de que los culpables están vinculados a fuerzas terroristas extranjeras hace prever, según los expertos, que el conflicto en Xinjiang, hasta ahora de índole doméstica, se pueda “internacionalizar”.

En enero, las autoridades chinas arrestaron al académico uigur Ilham Tothi, una de las únicas voces que representaba a la comunidad desde China, por “instar al separatismo e incitar el odio étnico”, una detención que fue condenada tanto por la UE como por EE.UU.

Los grupos uigures en el exilio acusan a Pekín de usar el terrorismo como excusa para reprimir su religión y cultura y aseguran que el aumento de los enfrentamientos étnicos se debe a la “persistente” vulneración de los derechos humanos de este pueblo por parte de las autoridades chinas.




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