Acusan a la Policía de Filipinas de torturar a presos por mera diversión

MANILA, Filipinas (EFE).- Amnistía Internacional (AI) denunció que la Policía de Filipinas abusa físicamente de algunos prisioneros por mera diversión en un juego de “ruleta” y criticó la “lamentable falta de control sobre las fuerzas de seguridad del país”.

En un comunicado emitido anoche, la organización urgió al presidente filipino, Benigno Aquino, a intervenir para poner fin a los abusos que se cometen en una sala secreta situada en las instalaciones de inteligencia de la Policía.

“Que los oficiales de policía usen la tortura ‘para divertirse’ es despreciable. Son actos aberrantes”, dijo la portavoz de AI, Hazel Galang-Folli.

“La suspensión de los agentes no es suficiente. Los policías que han cometido irregularidades y sus superiores deben rendir cuentas ante los tribunales”, añadió Galang-Folli.

La “ruleta de la tortura” fue destapada por la Comisión para los Derechos Humanos (CHR) de Filipinas durante una visita rutinaria a una de las instalaciones policiales.
En su informe, la Comisión señaló que los oficiales tenían una lista de las distintas posiciones de tortura o “consecuencias de tortura” que elegían tras hacer girar una ruleta.

Entre estas, los “30 segundos de posición de murciélago” dejaba al preso colgado por los pies durante medio minuto mientras que los “20 segundos de Manny Pacquiao”, en referencia al célebre boxeador filipino, sometía al detenido a 20 segundos ininterrumpidos de puñetazos.

AI llamó a las autoridades filipinas a asegurar que no se tolerará “la tortura ni cualquier tipo de trato inhumano y degradante”.
“Es muy preocupante e inexcusable que casi tres décadas después de que Filipinas ratificara la Convención de la ONU contra la tortura y cinco años después de haber promulgado la ley antitortura, el mensaje de que la tortura debería estar completamente prohibida no haya llegado a la Policía”, dijo Galang-Folli.

La CHR indicó en su informe que 44 presos acusaron a al menos 10 agentes de torturarles en la División de Inteligencia de la Policía Nacional de Filipinas en Laguna, una provincia situada unos 40 kilómetros al sureste de Manila.

Las habitaciones en las que se llevaban a cabo los abusos no se encontraban en la lista actualizada de las salas de detención, por lo que se trataban formalmente de instalaciones secretas.

Tras la investigación de la Comisión para los Derechos Humanos de Filipinas, 10 policías han sido relevados de sus puestos.




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