Venezolanos compran en el mercado negro productos básicos

CARACAS, Venezuela (Notimex).- La escasez de productos básicos que atraviesa Venezuela ha creado un floreciente mercado negro que, pese a ser teóricamente ilegal, ha ido ganando notoriedad en los últimos meses, a pesar de que existe una ley de costos y precios justos.

Los venezolanos se quejan de que productos como la harina de maíz, el azúcar, el café o la leche escasean con frecuencia en los anaqueles de los supermercados, donde el gobierno obliga a que sean vendidos a los regulados precios “justos”.

Sin embargo, todas las ciudades y pueblos de Venezuela cuentan con importantes focos de mercado negro, donde los elusivos productos de la canasta básica nunca escasean pero los precios son significativamente más altos que el regulado.

La harina de maíz que tiene un precio oficial de 7.41 bolívares se puede conseguir a 40 bolívares, el azúcar que debería costar 12 bolívares se vende a 25, mientras el bote de leche en polvo alcanza 150 bolívares, casi cinco veces más que 36 bolívares “oficiales”.

“Aquí los comerciantes están haciendo su agosto vendiendo los productos de Mercal (mercado gubernamental) al precio que les da la gana y si uno les reclama entonces se amotinan”, destacó la señora Jéssica Martínez.

La escena tuvo lugar en el populoso boulevard de Catia, en el oeste de Caracas, donde los comerciantes informales venden desde alimentos hasta ropa, por lo que la afluencia de personas al lugar siempre es constante.

Una cantidad importante de los productos incluso estaba identificada con las etiquetas de los alimentos distribuidos por el gobierno con precios subsidiados, pero cuyos precios se “inflan” espectacularmente en las manos de los comerciantes ‘informales’.

“El alcalde (de Caracas) Jorge Rodríguez y el presidente Nicolás Maduro tienen que ocuparse de esto, no puede ser que se raspen (revendan) los productos del gobierno con tanto descaro”, denunció a Notimex Andrea Tavárez, quien se quejó por lo caro que venden la leche y compotas (mermeladas).

Sin embargo, muchos caraqueños terminan recurriendo a estos mercados debido a que en las redes oficiales o los supermercados privados se tienen que hacer largas colas que pueden durar muchas horas y para algunos el tiempo vale más que el dinero.

Pese a mantener la fe en el gobierno para resolver el problema, muchos de los afectados reconocen que encontrar una solución es difícil porque existiría una red de corrupción interna en varios niveles que complica combatir el flagelo del contrabando.- Rodolfo Rivera




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