Solís, el presidente electo que promete un cambio y hace historia

 

Douglas Marín

SAN JOSÉ (EFE).- Luis Guillermo Solís, desde hoy presidente de electo de Costa Rica, es un historiador y experto en ciencias políticas que prometió un cambio para el país bajo la bandera de la ética, la transparencia y la lucha contra la corrupción.

Duro crítico de la “corrupción” y la “política clientelista” del Partido Liberación Nacional, el de más tradición de Costa Rica, Solís ha enarbolado la bandera de la ética y la transparencia para generar un “cambio” en las políticas que ha desarrollado el país en las últimas décadas.

El presidente electo, que asumirá el poder el 8 de mayo próximo, dijo en su discurso de victoria que “es el momento del cambio y la transformación”, y que se siente “profundamente honrado” por el apoyo recibido en las urnas, que le permitirá al PAC gobernar por primera vez.

Solís ha manifestado que esa transparencia abarcará desde negociaciones políticas hasta proyectos de ley, como por ejemplo una reforma fiscal a partir del segundo año de su mandato, para solucionar el déficit que en 2013 cerró en el 5,4% del Producto Interno Bruto.

Solís ha dicho que la transparencia y la lucha contra la corrupción y la evasión fiscal le permitirá en los primeros dos años de gobierno mejorar la recaudación para contar con la confianza de la gente e impulsar la reforma.

Después de que el aspirante del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), Johnny Araya, desistiera de hacer campaña política el pasado 5 de marzo, Solís tuvo que enfocar su estrategia en convencer a los votantes para “derrotar al abstencionismo”.

No lo logró, porque en la segunda vuelta llegó al 43,1%, la cifra más alta de la que se tenga registro, pero igualmente alto fue el apoyo que recibió de los votantes.

Solís superó con creces su meta de alcanzar un millón de votos de los casi 3,1 millones que conforman el padrón electoral, algo que en la víspera parecía demasiado ambicioso.

Con 1.276.287 votos, y a falta del 6% de las mesas, Solís obtuvo la mayor cantidad de votos en la historia del país, equivalente a un 77,88% de los sufragios con el 94% de las mesas escrutadas.

Su rival del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), Johnny Araya, obtuvo el 22,12%, en lo que supone la peor derrota electoral de esa agrupación.

Solís, un historiador de 53 años que ha dedicado 30 años de su vida a la enseñanza, inició su campaña diciendo que buscaba acabar con el “desgobierno” del PLN en los últimos ocho años al mando de Óscar Arias (2006-2010) y Laura Chinchilla (2010-2014).

El candidato del PAC es profesor de historia y ciencias políticas en la estatal Universidad de Costa Rica, y sus cualidades de docente le ayudaron en la campaña para hablar con elocuencia y claridad a los votantes.

Entre las principales propuestas de Gobierno del aspirante del PAC, sobresale el ordenamiento de los programas de asistencia social para eliminar la pobreza extrema, que afecta a un 6% de las familias del país, y lograr mayor justicia social y equidad.

También el fortalecimiento de instituciones públicas relacionadas con la infraestructura, la salud y la educación, así como estrategias para aprovechar los tratados comerciales que tiene vigentes el país y no firmar nuevos.

Solís vive en San José con su mujer, la española Mercedes Peñas, con quien tiene una hija, Inés. El candidato tiene otros cinco hijos- Mónica, Cristina, Beatriz, Diego e Ignacio.

Las encuestas antes de la primera ronda nunca le dieron más allá del cuarto lugar, pero nunca se cansó de repetir que la “verdadera encuesta” se iba a ver en las elecciones de la primera vuelta del pasado 2 de febrero, y así fue.

Terminó desbaratando todos los pronósticos y cerró la primera ronda en el primer lugar con un 30,64 % de los votos, mientras que Araya consiguió 29,71 %.

Solís, quien se califica como un socialdemócrata, se convirtió en la sorpresa de las elecciones y la tendencia al alza fue calificada por él mismo como un “tsunami ciudadano”.

Luis Guillermo Solís cuenta en su currículum con la experiencia como jefe de gabinete de la Cancillería en el primer Gobierno de Óscar Arias (1986 y 1990), y como embajador para Asuntos Centroamericanos y director de política exterior del Gobierno de Jose María Figueres Olsen (1994-1998), ambos del PLN.

Renunció al PLN el 16 de enero del 2005, después de que denunciara graves irregularidades en las elecciones internas de ese partido, y en 2009 se unió al PAC.




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