Río pedirá refuerzo policial al Gobierno para controlar violencia en favelas

RÍO DE JANEIRO (EFE).- El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, pedirá refuerzos policiales al Gobierno brasileño para controlar la ola de violencia que azota varias favelas “pacificadas” de Río de Janeiro.

Así lo anunció hoy el gobernador tras una reunión de dos horas, convocada esta madrugada, para analizar la situación vivida la noche del jueves, cuando bandas armadas atacaron al menos tres comisarías de Policía en favelas “pacificadas”.

Cabral y el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, viajan a Brasilia, donde está previsto que se reúnan con la presidenta Dilma Rousseff, para solicitar la presencia de las fuerzas brasileñas y contener los ataques.

El gobernador no especificó si pedirá el apoyo de las Fuerzas Armadas o de las Fuerza Nacional de Seguridad.
Durante el enfrentamiento la pasada noche, al menos tres policías resultaron heridos.

El capitán Gabriel Toledo fue herido de bala en la pierna, cerca del abdomen, en un tiroteo entre la Policía y una banda de supuestos narcotraficantes en el conjunto de favelas de Manguinhos.

Los criminales también prendieron fuego a varios contenedores metálicos que sirven de comisarías provisionales, llamados Unidades de Policía Pacificadora (UPP), en las favelas de Manguinhos y Arará-Mandela, ambas ubicadas en esta zona de barriadas pobres.

Otra UPP en el complejo de favelas de Lins, también en esta ciudad brasileña, fue atacada a tiros por desconocidos, que huyeron a continuación, sin dejar heridos.

Para el gobernador, la situación “es una evidencia de la debilidad del tráfico” y, a su juicio, el apoyo de las fuerzas nacionales servirá para “continuar avanzando en nuestra política de pacificación”.

“Será una cosa absolutamente objetiva, pues las fuerzas ya trabajaron juntas aquí por el bien común de la población”, afirmó a los periodistas.

En los últimos meses se han recrudecido los ataques de las bandas a las comisarías instaladas en las favelas bajo el control del Gobierno.

Desde el comienzo del año cuatro policías han muerto asesinados en tiroteos que tuvieron lugar en favelas pacificadas.




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