Río de Janeiro se entrega a la fiesta dos semanas antes del Carnaval

RÍO DE JANEIRO (EFE).— Decenas de bandas seguidas por miles de personas tomaron hoy las calles de Río de Janeiro en un tradicional adelanto de la fiesta de Carnaval, que llegará a su apoteosis en el Sambódromo, en la primera semana de marzo.

La señal de partida para el Carnaval informal de Río de Janeiro lo dio la “Banda de Ipanema”, un grupo fundado hace cinco décadas que este sábado congregó a decenas de miles de personas en el barrio carioca del mismo nombre.

La banda, con una batería de unos 70 percusionistas, guió a la enorme multitud por las calles del barrio en el que Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobin convirtieron en poesía a una jovencita que quedó en la historia de la música como la “Garota de Ipanema”, una de las canciones más emblemáticas de la bossa nova.

También hoy salió a la calle el grupo “Imprensa que eu Gamo”, formado por periodistas que desde hace años anima las fiestas de Carnaval en el elegante barrio de Laranjeiras.

Antes de su desfile, “Imprensa que eu gamo” rindió tributo a Santiago Ramírez, camarógrafo fallecido el pasado lunes tras cuatro días en coma, a consecuencia de las heridas causadas por una bengala disparada por unos manifestantes que le impactó directamente en la cabeza mientras cubría una protesta.

Superada la emoción que generó en muchos el recuerdo del colega, y en medio del ensordecedor repique de los tambores, la multitud se unió entonces a la alegría de la periodista Aline Prado, quien se casó en medio del desfile con su novio Bruno Nalbone.

La pareja convenció a un juez a celebrar la boda antes del inicio del desfile, en plena calle, y fue ovacionada por la multitud al momento de dar el “sí” que consagró un matrimonio que contó con sus respectivos padrinos, todos disfrazados al igual que los novios.

Tras esa inusual boda, entonces sí la banda de “Imprensa que eu gamo” se lanzó a recorrer el elegante barrio de Laranjeiras, por el que desfila desde hace años.

Estas agrupaciones informales, conocidas como “blocos”, son para muchos la expresión más auténtica del Carnaval carioca y encarnan su vertiente más popular y desenfadada.

A estas bandas de amigos y vecinos también se les considera como la otra cara de la moneda que representa el Sambódromo, que es una avenida cercada, enmarcada por tribunas, que le puso un alto precio al festejo popular y profesionalizó a las escuelas de samba.

Los “blocos”, al contrario de las escuelas de samba que cada año sorprenden a miles de turistas en el Sambódromo, no tienen la misma estructura, parafernalia y publicidad de los desfiles oficiales, pero sí el mismo entusiasmo, irreverencia y gusto por la fiesta.

En los últimos años, algunos “blocos” han crecido tanto que hasta muchos, como la propia “Banda de Ipanema”, obtienen patrocinio de empresas privadas y le dan más publicidad y brillo a sus desfiles.

Aunque el corazón del Carnaval de Brasil está en Río de Janeiro, el espíritu de la fiesta también comenzó a tomar hoy las calles de otras ciudades del país, como Sao Paulo y Brasilia.

En la capital federal, una ciudad que los fines de semana suele estar prácticamente vacía, la banda “Suvaco del Asa” alborotó el acomodado barrio de Sudoeste seguida por miles de personas que bailaron al frenético del frevo, un ritmo tradicional del noreste de Brasil.

Los desfiles de los “blocos”, tanto en Río de Janeiro como en el resto de Brasil, continuarán a partir de hoy casi a diario hasta el 5 de marzo, Miércoles de Ceniza, cuando bajará el telón de la fiesta pagana del Carnaval de 2014.

Y ese día, al igual que sucede cada año, millones de brasileños recordarán una de las canciones más conocidas de Vinicius de Moraes, la cual evoca la profunda resaca que deja el Carnaval y dice que “la tristeza no tiene fin”, pero la “felicidad sí”.




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