Presos paraguayos salen del hospital tras huelga de hambre

Presos paraguayos salen del hospital tras huelga de hambre

ASUNCIÓN, Paraguay (EFE).- Cinco campesinos paraguayos que realizaron una huelga de hambre de 58 días hasta el sábado pasado salieron hoy del hospital donde estaban internados para cumplir arresto domiciliario hasta que se celebre su juicio por una matanza en 2012, según dijo a Efe el padre de dos de ellos.

“A temprana hora salieron”, dijo Mariano Castro, el padre de Néstor y Adalberto Castro.

Los detenidos fueron trasladados a la cárcel de Tacumbú, donde habían estado recluidos, para firmar unos documentos de salida y desde allí serán trasladados por la policía hasta sus domicilios en el municipio de Curuguaty, a unos 250 kilómetros al este de Asunción, explicó Castro.

“Estamos muy contentos, vamos a pasar una Pascua feliz”, añadió.

Hoy se cumple un año y diez meses de la muerte de 17 personas en la matanza, que ocurrió en un enfrentamiento cuando la policía intentó desalojar a campesinos que habían ocupado una finca en Curuguaty que querían que formara parte de la reforma agraria.

Los detenidos están acusados de intento de homicidio por la muerte de seis policías en el choque, mientras que no hay imputados por el fallecimiento de once campesinos.

Los sucesos llevaron a la destitución una semana después por parte del Congreso del entonces presidente, Fernando Lugo, tras un controvertido juicio político, y al nombramiento en su lugar de Federico Franco, del Partido Liberal.

Los cinco campesinos detenidos levantaron su huelga de hambre después de que un tribunal aceptara sustituir la prisión preventiva por arresto domiciliario el pasado sábado e iniciaron una etapa de alimentación gradual bajo supervisión médica.

El Tribunal de Sentencia de Salto del Guairá decidió que esperen en sus casas el juicio, fijado para junio, tras recibir un informe médico que afirmaba que su estado de salud planteaba “un alto riesgo de complicación clínica, de consecuencias impredecibles”, según el fallo.

La Fiscalía, que hasta entonces se había opuesto al arresto domiciliario, cambió de parecer y apoyó la petición de la defensa.




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