Paulatina mejoría en Chile

Alerta sanitaria de tres meses para evitar epidemias

Una mujer dio a luz ayer en un albergue. En la foto es trasladada con su bebé recién nacido a un hospital

IQUIQUE, Chile (AP).- El país restablece gradualmente los servicios de agua, combustible, electricidad y otros servicios esenciales a cuatro días de que un terremoto de magnitud 8.2 y cientos de réplicas sacudieran la región norte, afirmaron las autoridades. Sin embargo, los más pobres siguen sufriendo lo peor del desastre.

El gobierno emitió una alerta sanitaria de tres meses para las regiones afectadas. La medida garantiza a funcionarios más recursos para evitar la propagación de enfermedades infecciosas al afrontar la basura, agua contaminada y pescados podridos en ciudades portuarias.

“No va a haber ningún problema de abastecimiento de combustible en ninguna de las regiones afectadas por el terremoto y se está restableciendo el servicio de agua potable. Ha alcanzado un puntaje relativamente alto, pero todavía nos resta por avanzar para que todas las ciudades puedan contar con estos servicios”, dijo a reporteros el vocero presidencial Álvaro Elizalde en la capital, Santiago, después de que la presidenta Michelle Bachelet y su gabinete se reunieran para discutir la emergencia.

Aún falta por recuperar los servicios de agua, electricidad y otros básicos en Alto Hospicio, una zona pobre en las colinas sobre Iquique que fue una de las más afectadas por el movimiento tectónico, que mató seis personas.

Se calcula que 2,600 casas resultaron dañadas ahí y la carretera principal que la conecta con Iquique se encuentra bloqueada por escombros después que se registraron aludes masivos.

“Con el (sismo) de ayer se cayeron más ladrillos y quedé con mi vecina mirando para el otro lado. Se ve y la otra pared tiene grietas gruesas por fuera”, comentó Aide Reyes, de 60 años, quien ha estado durmiendo en una tienda de campaña en un campamento improvisado a las afueras de Alto Hospicio con sus hijos y su nieto de un mes. Le falta pagar nueve cuotas de su departamento, de 20,000 pesos, porque fueron rebajados en el anterior gobierno de Bachelet. Antes pagaba poco más de 100,000 pesos.

Sus vecinos compartieron con ella cazuelas para cocinar y la poca comida que tenían. “No tenemos agua desde el primer terremoto; no tenemos luz, estamos comprando el pan al frente (en un pequeño negocio) a 3,000 pesos (el triple), un bidón de agua cuesta 7,000. Hemos estado aportando para poder comprar y preparar por grupos”, afirmó Aide Reyes.

“No hay pan, hemos estado comprando harina para hacer sopaipillas (masas redondas que se fríen)”, añadió.

En Iquique, una ciudad portuaria de aproximadamente 200,000 habitantes, pescadores a escala pequeña continuaban recuperando lo poco que quedó de las embarcaciones dañadas por el oleaje ocasionado por el sismo y solicitaron ayuda al gobierno.Soldados vigilaban supermercados y gasolineras para prevenir pillaje, mientras mucha gente continuaba formada el viernes para conseguir gasolina, agua y comida. La ciudad permanece mayormente en paz y no se ha reportado daños mayores o pérdidas humanas por las continuas réplicas que han sacudido a los chilenos en el norte de la nación, quienes no han podido dormir por el temor.Las escuelas siguen cerradas y los hospitales sólo están atendiendo emergencias. Cerca de una decena de bebés han nacido en campamentos improvisados atendidos por médicos y comadronas desde el terremoto mayor.

Asimismo, la presidenta Michelle Bachelet, extendió ayer “por el tiempo que sea necesario” el estado de catástrofe en las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, las mas afectadas por el terremoto.

Álvaro Elizalde, anunció la decisión al cabo de una reunión que la mandataria mantuvo en la Moneda (el edificio sede del gobierno) con sus ministros y subsecretarios para analizar la situación en el área del terremoto.

La presidenta también resolvió que los ministros del Interior, Rodrigo Peñailillo, y de Defensa, Jorge Burgos, viajen a la zona afectada con el objeto de supervisar el cumplimiento de las medidas que se han dispuesto a raíz de la emergencia.

Según Elizalde, la prioridad del gobierno es en este momento la normalización total de los servicios básicos y del suministro de combustibles y otros productos.A ello se suma la realización de un catastro de los daños materiales ocasionados por el sismo, con el objeto de diseñar un plan de reconstrucción.Adelantó que entre los problemas más graves están la destrucción y daños de viviendas, especialmente en pequeños poblados del interior de las regiones afectadas y la pérdida de canales de riego que afecta a los agricultores.Elizalde reiteró además el llamado a “no sacar provecho de la catástrofe”, en relación con los comerciantes que han elevado de forma abusiva los precios de los artículos de primera necesidad, por lo cual algunos han sido detenidos y puestos a disposición de la justicia.En tanto, en Iquique, una de las ciudades más afectadas, a 1,857 kilómetros de Santiago, la ministra de Salud, Helia Molina, anunció la ampliación a la región de Arica y Parinacota del estado de alerta sanitaria, que el jueves fue dispuesto en Tarapacá.La medida, según Molina, permitirá “contar con una acción más rápida y eficiente frente a las necesidades que pueden surgir en los los próximos días”.Entre las acciones que la medida agiliza se cuentan la contratación de más personal, la adquisición directa de bienes y servicios, la reasignación de servicios clínicos y unidades de apoyo de la red de salud, y la materialización de trabajo intersectorial.

Puertos | Daños

Pescadores chilenos tratan de recuperar las pérdidas que causaron los sismos.

Piden asistencia

En el puerto de Iquique, pescadores a escala pequeña continuaban recuperando lo poco que quedó de las embarcaciones dañadas por el oleaje ocasionado por el primer sismo y solicitaron ayuda.




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