Michelle Bachelet: el personaje de 2013 en Chile

SANTIAGO (Notimex).- La presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, se convirtió en la figura de este país en 2013 tras ganar con el 62.1 por ciento de los votos válidos la segunda vuelta electoral celebrada el pasado 15 de diciembre.

Su sentido del humor, la humanidad que trasciende en sus gestos y la empatía que despierta en sus contactos con la gente no logran ocultar su fuerte personalidad, señaló a Notimex Patricia Politzer, autora de su primera biografía, ‘Bachelet en tierra de hombres’.

En nueve meses de campaña electoral, Bachelet confirmó sus cualidades humanas y sus capacidades políticas y se convirtió, nuevamente, en protagonista de la historia, al igual que en 2006, cuando fue la primera mujer en llegar a la Presidencia de esta nación sudamericana.

‘Su vocación de servicio es mucho mayor que su hambre de poder y creo que allí está una de las claves de su popularidad, eso es lo que la hace tan atractiva para los ciudadanos’, indicó la también analista política.

Dijo que ‘esa responsabilidad que siente como ineludible surge de tres fuentes: su padre militar, su militancia política inalterada desde que era estudiante y sus vivencias durante la dictadura, en el exilio y la clandestinidad’.

A ello se agrega su carácter de ‘jefa de hogar’, categoría que la hace ‘una igual’ al 39 por ciento de las mujeres que encabezan dos millones de hogares chilenos.

Politzer no ve grandes cambios, aunque si mayor experiencia, en la actual forma de actuar de Bachelet respecto de 2006 y apuntó que ‘su personalidad no ha cambiado’.

‘Es la misma (de 2006, cuando asumió el poder), pero con una experiencia enorme tras cuatro años de gobierno, que fueron duros, y su profundo conocimiento del mundo actual por su cargo de directora ejecutiva de ONU-Mujeres (2010-2013)’, apuntó.

Bachelet ‘sabe que su tarea tiene ribetes históricos y tiendo a creer que no está dispuesta a dejar pasar la oportunidad de pasar a la historia de Chile como la presidenta que fundó un nuevo ciclo político social’, puntualizó.

Hija del general de la Fuerza Aérea, Alberto Bachelet, muerto en la cárcel el 14 de marzo de 1974 a consecuencias de las torturas practicadas por agentes de la dictadura (1973-1990), Michelle Bachelet fue la primera mujer en ser ministra de Defensa de Chile.

Un dato ineludible de su biografía es el haber sufrido la tortura y la prisión en el campo de concentración Villa Grimaldi junto a su madre, Angela Jeria, pero también vivió la pena del exilio y la resistencia a la dictadura.

Un año después de volver al país, en 1979, trabaja en labores solidarias con las víctimas más indefensas de la represión: los niños, y labora como pediatra en la organización Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (PIDEE).

Tras una labor política de bajo perfil, irrumpió en la primera línea política y asumió como ministra de Salud del gobierno del presidente Ricardo Lagos (2000-2006) y dos años mas tarde juró como la primera ministra mujer en la cartera de Defensa.

En 2005, apoyada en encuestas de popularidad y el apoyo de Lagos, entró ‘en tierra de hombres’ al asumir la candidatura presidencial de la Concertación de Partidos por la Democracia y luego triunfar en las elecciones para asumir como mandataria el 11 de marzo de 2006.

Tras cuatro años de gobierno, dejó el presidencial Palacio de La Moneda con un histórico nivel de aprobación ciudadano de 81 por ciento, según la consultora Adimark.

Tras su trabajo en ONU-Mujeres, entre septiembre de 2010 y marzo de 2013, Bachelet encaró el desafío de ser la candidata presidencial de la Nueva Mayoría (exConcertación más el Partido Comunista y otras fuerzas de izquierda).

Tras nueve meses de campaña, Bachelet logró un triunfo histórico al ser la primera mujer en ser reelecta presidenta en la historia de Chile, esta vez con 62.1 por ciento de la votación contra 37.8 por ciento de la abanderada de la alianza oficialista, Evelyn Matthei.

Bachelet sigue ahora siendo una mujer de desafíos. A partir del 11 de marzo de 2014 tendrá que trabajar para hacer realidad su programa de reformas y encabezar un nuevo ciclo político y social en el país.

Además, deberá liderar una coalición que, tras su éxito electoral, deberá probar su unidad, coherencia y capacidad de gobernar.

 




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