La derrota electoral de Zuluaga pone en entredicho el futuro del uribismo

 

Jaime Ortega Carrascal

BOGOTÁ (EFE).- La derrota del candidato Óscar Iván Zuluaga en las elecciones presidenciales de hoy en Colombia supone un duro golpe para el uribismo, el movimiento de derecha liderado por el expresidente y senador electo Álvaro Uribe, el gran perdedor de esta jornada.

Zuluaga fracasó en su intento de llevar de vuelta al uribismo al poder que su jefe ejerció en dos mandatos consecutivos entre 2002 y 2010, pero la cuenta de la derrota recae en el exmandatario, la figura que ha dominado la política colombiana los últimos doce años.

Uribe ganó con holgura las presidenciales de 2002, arrasó en las de 2006, y en 2010, cuando ya no podía aspirar a un tercer mandato por impedimento constitucional, logró que los colombianos eligieran a Juan Manuel Santos como su sucesor, entonces su heredero político.

Pero esta vez los votos no le han alcanzado para desalojar del poder a su antiguo apadrinado por medio de Zuluaga, una derrota que le ha costado asimilar.

“La confrontación no era con Óscar Iván Zuluaga sino con Uribe”, dijo a Efe el analista político Fernando Giraldo, de la Universidad Javeriana de Bogotá.

Por esa razón, el resultado de hoy abre un interrogante sobre el futuro del uribismo, que ya estaba fuera del poder por la ruptura del caudillo con Santos pero nunca había sido vencido en las urnas, como sucedió este domingo en que su candidato recibió 6,9 millones de votos (45,01 %), casi un millón menos que Santos, que obtuvo 7,8 millones (50,94 %).

En opinión de Giraldo, no se puede hablar del comienzo del fin del uribismo porque los casi siete millones de votos recibidos en la elección presidencial y los 20 senadores obtenidos por el Centro Democrático en las legislativas de marzo pasado son un considerable caudal electoral, pero es evidente que esta fuerza sale “damnificada” de los comicios y expuesta a “fracturas” internas.

“Esta derrota los va a llevar a una crisis porque hay sectores moderados que van a querer acercarse a Santos para no quedarse fuera del poder en los próximos años y quieren más moderación” que la que muestra en su discurso el expresidente en asuntos como la paz y la negociación con los grupos guerrilleros, opinó.

Lo cierto es que este domingo los colombianos votaron no sólo para elegir presidente sino que le concedieron un mandato para conseguir la paz, que fue la bandera de campaña de Santos.

Ante esa situación el uribismo del Centro Democrático y el que también está presente entre miembros de otros partidos, como el conservador, tendrá que plantearse cuál camino seguir.

En el discurso con el que hoy reconoció su derrota, Zuluaga cerró filas alrededor de Uribe y prometió que el Centro Democrático seguirá vigente pues recibió el apoyo de casi siete millones de colombianos “cuya voz tendrá que se ser escuchada por el nuevo Gobierno”.

Lo mismo hizo la ex candidata conservadora y jefa de debate de Zuluaga, Marta Lucía Ramírez, quien dijo que desde la oposición insistirá en fijar condiciones a los diálogos con la guerrilla pues en un sector de su Partido Conservador están “convencidos de la paz, pero también de un Estado firme con instituciones firmes”.

Uribe, por su lado, mostró que a pesar de la derrota no está dispuesto a reducir la tensión con Santos y lo hará desde el Senado a partir del próximo 20 de julio como el jefe de la oposición con los otros 19 senadores del Centro Democrático elegidos en las elecciones del pasado mes de marzo.

“Seremos fieles a nuestras convicciones de patria no a la trampa vencedora”, dijo el expresidente al referirse a la victoria de Santos, que atribuyó a “la corrupción”, “abuso de poder”, “compra de votos” y a la “presión violenta de grupos terroristas sobre los electores”.

El corto y agitado discurso de Uribe estuvo muy lejos del tono moderado de Zuluaga, que felicitó a Santos por la victoria, lo que demuestra que el dueño de los votos es el propio expresidente y que la próxima batalla como opositor la librará en el Congreso, donde Santos tiene mayoría.

“Uribe es así, es un político que muere en su ley, que en las derrotas nunca se ha echado para atrás”, dijo Giraldo, quien aclaró que falta ver si todo el Centro Democrático le va a acompañar en su nueva cruzada.



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