En Cuba calientan motores

En Cuba calientan motores

Preparativos en vísperas de una cumbre regional

Un grupo de militares se forma para recibir a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (a la derechas de estas líneas), ayer en La Habana, Cuba. La mandataria inaugurará, junto al presidente cubano Raúl Castro, la primera fase del puerto de El Mariel

LA HABANA (AP y EFE).- Cuba calentó los motores ayer para la llegada de decenas de mandatarios y delegaciones que participarán a partir de mañana martes en en una cumbre presidencial de dos días del más joven mecanismo integracionista latinoamericano.

Las autoridades cubanas dieron los toques finales para la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), un foro que agrupa a los 33 países del continente menos a Estados Unidos y Canadá.

“De esta cumbre saldrán más políticas sociales para la liberación de nuestros pueblos”, dijo en breves declaraciones a su arribo al aeropuerto internacional de La Habana, el presidente de Bolivia Evo Morales, quien destacó el papel de Cuba como inspiración para América Latina. Por su parte, el canciller uruguayo Luis Almagro Leme, uno de los primeros en arribar el domingo y antecediendo al mandatario José Mujica, comentó que “el trabajo que se ha hecho hasta ahora es extremadamente positivo”. La víspera aterrizó la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien ayer domingo almorzó con el ex gobernante cubano Fidel Castro, de 87 años y retirado del poder desde 2006.”En un momento especial, Fidel y Cristina recordaron al desaparecido (presidente venezolano) Hugo Chávez y sus esfuerzos por consolidar la unidad latinoamericana con la creación de la Celac en el año 2011″, indica la página oficial Cubadebate.cu.Hasta el momento no se han divulgado imágenes o fotografías de ese encuentro.Cuadrillas de trabajadores terminaban de pintar calles por las que pasarán los mandatarios, se cortaba el pasto en torno de Pabexpo -el recinto ferial donde se realizará la cumbre al oeste de La Habana- y se aceitaban los controles de seguridad.

También arribó a esta capital el mandatario haitiano, Michel Martelly, quien abogó por que las naciones latinoamericanos encuentren vías de cooperación. “Tenemos problemas comunes y tenemos que resolverlos”, expresó Martelly. Unas horas antes del haitiano y de Morales, este domingo también arribó la mandataria brasileña Dilma Rousseff, pero ella no ofreció declaraciones. Paralelamente, algunos cancilleres decidieron anteceder a sus gobernantes para participar del segmento dedicado a ellos hoy lunes y previo a la cumbre de jefes de estado, el martes y miércoles. El sábado los coordinadores nacionales de los estados miembros, con nivel de vicecanciller, aprobaron un documento para que Latinoamérica sea proclamada zona de paz, o sea que los gobiernos se comprometen a zanjar sus disputas de manera negociada. El texto deberá ser refrendado por los mandatarios. Los coordinadores también trabajaron en ideas para fortalecer los nexos entre la Celac y China. La Celac nació durante una reunión presidencial en 2010 en México y se oficializó en 2011, en Venezuela bajo el fuerte influjo del fallecido mandatario Hugo Chávez. La I Cumbre se desarrolló el año pasado en Chile. Para este domingo está prevista la llegada del venezolano Nicolás Maduro y para hoy el unes se prevé el arribo del mexicano Enrique Peña Nieto, entre otros. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon es uno de los invitados internacionales. Durante su estancia Ban se reunirá con autoridades cubanas y con diferentes líderes de la Celac y visitará proyectos de Naciones Unidas en Cuba. Tradicionalmente la región estuvo representada por la Organización de Estados Latinoamericanos (OEA) con sede en Washington, que durante décadas excluyó a Cuba por presiones de la Casa Blanca. Aunque a finales de la pasada década la OEA volvió a invitar a Cuba, esta se negó a regresar y los países de la región gestaron la Celac como una forma de tener voz propia independiente de la potencia occidental. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llegará a Cuba hoy como invitado.Los mayores despliegues de seguridad se sitúan en las zonas cercanas al aeropuerto internacional “José Martí” y en el área del recinto ferial Pabexpo, sede de la cita.Ubicado en el oeste de la capital cubana, en un barrio de embajadas y casas de protocolo oficial del Gobierno, Pabexpo también está rodeado de escuelas, comercios y viviendas, por lo que los vecinos aguardan la cumbre expectantes por los cambios que supondrá en su día a día.”Todavía no nos han informado si se suspenderán las clases, o si habrá transporte público para llegar hasta aquí”, dijo a Efe María, estudiante de un preuniversitario ubicado muy cerca de la entrada principal de Pabexpo, por donde se ha prohibido el tránsito de vehículos.En Flores, un barrio próximo, algunos vecinos dijeron a Efe que al margen de los problemas de movilidad que les pueda traer la cumbre, al menos ya han conseguido una buena “recompensa”.”En mi calle hace años no había luz en los faroles, pero gracias a la cumbre han cambiado todas las luminarias”, comentó Diego.Además de en el corazón del evento en Pabexpo, se puede ver un reforzado despliegue de seguridad con decenas de policías en la Quinta Avenida de La Habana o en la calle Paseo, por donde se desplazarán los delegados a sus reuniones, hoteles o a la Plaza de la Revolución.A finales de esta semana todavía había brigadas de trabajo pintando las señalizaciones de algunas calles y las fachadas y muros de edificios como el del Centro de Inmunoensayo, que visitarán las primeras damas el martes, o la Universidad de La Habana.Desde la emblemática escalinata de la universidad está previsto que arranque en la noche del lunes la tradicional “Marcha de las Antorchas”, un evento que no aparece en el programa oficial de los mandatarios pero al que podrían asistir algunos presidentes, según dijeron estudiantes convocados a la caminata.”Este año hay más antorchas y más calles cerradas”, bromeó un estudiante de Derecho que prefirió el anonimato, al comentar que en en sus facultades les han dicho que varios mandatarios asistirán a la marcha solemne que conmemora el natalicio el 28 de enero del independentista y poeta cubano José Martí (1853-1895).Precisamente frases de Martí, como “injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, aparecen en los carteles que anuncian la cumbre por la ciudad, y que ponen énfasis en mensajes de unidad e integración.”Nuestra América, un futuro de nuestros pueblos, para nuestros pueblos” o “La patria grande que avanza” son algunas de las frases elegidas para promocionar el evento en Cuba, donde muchos ven la organización de la cita regional como un “éxito” de la isla ante Estados Unidos, el enemigo histórico de su revolución.”Hay una expectativa muy positiva de que los pueblos se unan más sin la intervención de EE.UU.”, dijo Susana Calderín, una trabajadora del sector científico que quiere seguir la cumbre desde su casa, ya que la televisión cubana dedicará todo un canal para transmitir sus actos públicos a partir de la reunión de cancilleres el lunes.Desde otra perspectiva, Alberto Alejo, un estudiante de Economía, indicó que una cumbre regional en Cuba “es muy importante”, pero resaltó que “lo que más le llega al pueblo” es el hecho de que las autoridades “han arreglado las calles y están poniendo todo bonito”.

En una céntrica parada de ómnibus del barrio del Vedado, otros habaneros consultados se mostraron indiferentes al suceso político que supondrá la cumbre para la isla y dijeron no tener ninguna expectativa.”A mi ni me beneficia ni me perjudica, yo vivo en San Miguel del Padrón (un barrio de la periferia de La Habana), imagínese. Lo que yo necesito es que no me quiten las ‘guaguas’ (autobuses urbanos)”, manifestó Irelia Ponte, una trabajadora de 44 años que esperaba el próximo ómnibus. La Cumbre podría ser una más, llena de declaraciones de buena voluntad, o convertirse en un nuevo proyecto de integración interamericana.

Los expertos se muestran cautelosos y la gente observa: 600 millones de habitantes del Río Bravo a Tierra del Fuego estarán teóricamente representadas en la II Cumbre de Celac. “El hecho de que países tan distintos como Venezuela, Colombia, México o Brasil participen… implica de que se le da importancia a este proceso alterno de integración”‘, explicó el profesor de historia latinoamericana de la Pomona College, Miguel Tinker Salas. La reunión sería una oportunidad de demostrar que para los países de la región -cualquiera que sea su régimen polític-, temas como la libre circulación de personas, el combate a la xenofobia, la lucha en conjunto contra la corrupción o plantarle cara a EE.UU., son buena materia prima de agenda para una integración real. Pero el peligro de convertirse en un foro vacío y luego languidecer existe.”Las reuniones son en sí simbólicas, plantean agendas, temas, pero depende de los estados miembros su implementación”, agregó Tinker Salas, quien publicó varios libros sobre la región. “Es la primera (Cumbre) luego del fallecimiento de Hugo Chávez, el gran impulsor. Creo que van a medir sus posibilidades a futuro”, dijo Eduardo Bueno, un experto en estudios latinoamericanos de la Universidad Iberoamericana de México. Aunque el tema oficial del evento gira en torno a la pobreza y la desigualdad social, un asunto que podría parecer vago, especialistas coincidieron en que hay cuestiones específicas que podrían fortalecer una integración real como una estrategia para la libre circulación de personas, medidas comunes contra la xenofobia y el racismo. También en algún momento la gestación de una moneda única o un análisis concienzudo del impacto de las políticas de libre comercio y un accionar común ante otras regiones.”Celac debe trazarse objetivos de integración concretos, pero vinculado más a los ciudadanos”, dijo el académico Bueno.




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