En Brasil no todo es Copa del Mundo, también hay miseria e ilusión

Antonia Alves do Nascimento, con sus tres hijos, durante una entrevista con Notimex.- (NOTIMEX/FOTO/JORGE ARCIGA)

Antonia Alves do Nascimento, con sus tres hijos, durante una entrevista con Notimex.-
(NOTIMEX/FOTO/JORGE ARCIGA)

FORTALEZA, Brasil.  (Notimex).- La Copa del Mundo Brasil 2014 tuvo grandes beneficios para mucha gente en el país, no para todos, quienes sólo a la distancia observan sin que ellos reciban parte de la derrama económica que ha generado este torneo.

Antonia María Alves do Nascimento es una mujer de mediana edad, pero que representa muchos más, quizá por la complicada vida que ha tenido que llevar.

Tiene tres hijos: Lucas (9 años), Vinicio (5 años) y Leticia (6 meses) y vive en un barrio marginal, ya muy cercano a lo que es una favela de nombre Aldaçi Barbosa, en una pequeña casa, si se le puede llamar así a un cuarto de tres por tres, en el cual hay una litera con colchones sucios y viejos.

Un refrigerador, junto a una televisión vieja y un radio, son algunas las pocas pertenencias que tiene Antonia María, quien sobrevive limpiando casas y también de ayuda gubernamental, pero sobre todo de la caridad de sus ‘ángeles’, como ella los nombra.

‘Recibo 105 reales (aproximadamente 52 dólares) al mes de un programa social, otro poco limpiando casas, pero sobre todo hay gente que me ayuda, tengo tres ‘padrinos’ que me dan despensa’, explicó.

Dejó en claro, sin embargo, que a principios de este 2014 sobrevivió completamente de la caridad, porque uno de sus hijos, Lucas, se cayó de un árbol y sufrió fractura de nariz, fémur, costillas y del cráneo, además de parálisis del lado derecho y puede sufrir posibles desmayos.

‘Hay días que no tengo pan, ni galletas para darle a los niños, puedo conseguir algo, pero en ocasiones no tiene un real para comprar algo, y cuando pasa eso, tengo gente que me ayuda, pero no es sencillo’, aceptó.

Y aunque no está en contra de la Copa del Mundo, afirmó que el gobierno pudo haber destinado ese dinero en programas sociales.

‘Con certeza ellos pudieron haber usado el dinero de la Copa del Mundo para otras cosas, porque es cierto que hay mucho dinero y beneficios por el torneo, ojalá fueran más conscientes de lo que necesitamos’, explicó.

Agregó que ‘podría el gobierno ayudar más, hay un proyecto para hacer unas casas, no sé si me ayudarán, estoy luchando por una casa, tengo que pagar una mensualidad para tener derecho, pero creo que no tengo mucha oportunidad de conseguirla’.

Nacida en Piauí, muy cerca de Fortaleza, Antonia, a quien el padre de sus hijos la abandonó hace un par de meses, señaló que tuvo que emigrar porque la situación ahí era aún más difícil, ‘ganaba seis reales al mes, nada puedo hacer con eso’.

‘Yo quiero lo mejor para ellos, espero que el futuro sea mejor, porque ellos van a crecer y van a querer su espacio, y qué espacio les puedo yo ofrecer con ésto a estos niños’, apuntó.

Y pese a que el panorama no es alentador, afirma ser una mujer muy valiente y que podrá salir adelante junto con sus hijos, quienes son su inspiración.

‘Yo soy fuerte, porque Dios me ayuda, soy mujer, soy padre, pero estoy segura que voy a salir adelante, Dios me ayuda a no desfallecer’, sentenció.- (Por Ricardo Blancas Avalos)

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