“El Mundial”, en medio de la agitación social

La Copa de Fútbol en Brasil, símbolo de la mala gestión estatal: Le Monde

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Protestas contra la realización del Mundial de fútbol en Sao Paulo, Brasil. (AP Photo/Rodrigo Abd)
Protestas contra la realización del Mundial de fútbol en Río de Janeiro, Brasil. (AP Photo/Silvia Izquierdo)
Protestas contra la realización del Mundial de fútbol en Sao Paulo, Brasil. (AP Photo/Nelson Antoine)
Protestas contra la realización del Mundial de fútbol en Río de Janeiro, Brasil.- (EFE/Marcelo Sayão)


 PARÍS, Francia.  (NOTIMEX).- La Copa del Mundo Brasil 2014 tiene lugar en un Brasil desilusionado, malhumorado y deseoso de un futuro mejor, por el aumento de las desigualdades estructurales, por ello el evento se convirtió en símbolo de mala gestión del Estado, opinó hoy Le Monde.

 ‘Una Copa ¿para qué?’, es una de las frases más pintadas en los muros de las 12 ciudades anfitrionas de la contienda futbolística, refirió el rotativo de mayor circulación en Francia al comentar la agitación social en medio de la cual se desarrollará ‘El Mundial’.

 Recordó que Brasil perdió en 1950 la Copa del Mundo en casa y más adelante ganó el codiciado trofeo en cinco ocasiones en el extranjero, siempre en un ambiente de júbilo, sin embargo ahora que ‘El Mundial’ llegó a su puerta, los brasileños ‘parecen mirar a otra parte’.

 La fiesta comienza esta tarde y seguramente la competencia cumplirá con todas las promesas, pero por ahora parece que no podrá brillar como se espera, estimó el periódico en su editorial ‘El Mundial en un Brasil desencantado’.

 Indicó que durante la ceremonia de apertura en Sao Paulo, la presidenta Dilma Rousseff estará sentada en el palco de honor del estadio Itaquerao, que por cierto es símbolo de los retrasos del país en la preparación de la Copa del Mundo.

 Sin embargo, consideró que la heredera de Luiz Inácio Lula da Silva no debería tomar la palabra para reafirmar su estilo y su autoridad ante los ojos del mundo, pues podría escuchar ‘un concierto de silbidos de desaprobación’.

 ‘Los viejos demonios brasileños salen a la superficie cuando comienzan los partidos’, ya que este jueves se anunciaron manifestaciones y huelgas, retrasos en las infraestructuras o brotes de violencia, apuntó.

 Refirió que hace poco años Brasil era considerado como de primera clase entre los emergentes, debido a que millones de personas salieron de la pobreza, el analfabetismo se redujo a menos de 9 por ciento en más de 15 años y su moneda, el real, jamás había sido tan fuerte.

 Lula lloró el día en que Brasil fue elegido en 2007 para organizar su segunda Copa del Mundo, la de este año, pues pensaba que era la consagración de su trabajo, pero siete años más tarde el país parece agotado, puntualizó.

 El crecimiento alcanzó el 2.3 por ciento en 2013 -moderado por tercer año consecutivo-, pero se frenó en el primer trimestre de 2014 (0.2 por ciento), mientras en el campo de la política, la batalla parece perdida, enfatizó.

 ‘Nunca en la historia del país hubo una ola de descontento tan grande en contra de la organización de un Mundial, que ya se convirtió en el símbolo de la mala gestión del Estado’, concluyó.

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