Dosifican la ayuda en Valparaíso

Voluntarios trabajan en la ayuda llegada para su distribución en la zona afectada por el incendio en Valparaíso, Chile.- (EFE/Mario Ruiz)

Voluntarios trabajan en la ayuda llegada para su distribución en la zona afectada por el incendio en Valparaíso, Chile.- (EFE/Mario Ruiz)

SANTIAGO, Chile (AP) _ Valparaíso, ciudad Patrimonio de la Humanidad arrasada parcialmente por voraces incendios, debió devolver camiones con ayuda y dosificar la ayuda de miles de estudiantes que se lanzaron en masa a despejar los escombros.

      Un comunicado naval dijo que  las bodegas, “cuentan ya con gran cantidad de alimentos y ropa, y no les es posible recepcionar más ayuda”, y que en Valparaíso “sólo se permitirá el ingreso de vehículos que vengan con materiales  de construcción”. El Estado ya entregó 1.500 toneladas de ayuda.

      Miles de jóvenes trabajan durante extenuantes horas desde el pasado y ya despejaron los escombros que por las noches son recogidos por camiones. Ya hay terrenos listos para que se levanten las primeras casas de emergencia, de 18 metros cuadrados, donde miles de familias deberán pasar el invierno.

      La solidaridad de los chilenos, que emerge cada vez que hay catástrofes, frente al incendio que afectó hace una semana a Valparaíso, a unos 120 kilómetros al noroeste, en esta ocasión se sobrepasó a sí misma.

      Lo vivido por el puerto, fue descrito el domingo por el vocero oficial, ministro Alvaro Elizalde, “como el incendio urbano más grande de nuestra historia”.

      Advirtió que se relocalizará a quienes vivían en lugares peligrosos, ofreciéndoles alternativas que puedan aceptar.

      Elizalde afirmó que deben terminar las viviendas en zonas peligrosas, que reflejan que Chile, “es un país profundamente desigual” y que se crearán “las condiciones para que los frutos del progreso lleguen a todos”.

     Los incendios forestales, impulsados por los vientos, saltaron de cerro en cerro y arrasaron más de una decena de las 42 colinas que rodean unos pocos kilómetros de calles planas que corren a lo largo del mar, mataron 15 personas, incineraron 2.900 viviendas de sectores pobres y de clase media, y dejaron 12.500 damnificados. Las cifras aumentarán porque en algunos sitios había más de una familia y en algunas casas vivían más de un grupo familiar.

      El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet dictó  el estado de excepción de catástrofe, que permitió mover dineros sin burocracia y dejó el cuidado y seguridad de los ciudadanos en manos de la policía y la armada.

      La tragedia en parte se debe a que por décadas los gobiernos comunales dejaron florecer casas de material ligero entre los bosques y en las quebradas, cuyos fondos estaban convertidos en basurero, sin agua potable ni alcantarillado, apenas con electricidad.- (Por EVA VERGARA)

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