Cumplirá el Canal de Panamá 100 años de operación ininterrumpida

 

Por Olga Ojeda Lajud.

PANAMÁ (Notimex).- En medio de la controversia que ha generado su ampliación, el Canal de Panamá, concebido para conectar los Océanos Pacífico y Atlántico, como una de las obras de infraestructura más grandes del hombre en el Siglo XX, cumplirá este 2014, cien años de operación ininterrumpida.

En su larga historia, esta vía marítima ha manejado el cinco por ciento del comercio mundial, según datos de la Autoridad del Canal (ACP), con 14 mil operaciones de buques que lo cruzan anualmente para mover desde granos y minerales, hasta petróleo y sus derivados.

Construido entre 1904 y 1914 por Estados Unidos, después del fracaso de los franceses, quienes hicieron el primer intento de construirlo, el Canal les fue entregado a los panameños en un acto histórico celebrado el 31 de diciembre de 1999.

Ya en manos de los panameños, se decidió en 2006 mediante un referéndum nacional, ampliar el Canal a las nuevas necesidades del comercio marítimo mundial, para que puedan transitar buques de mayor tamaño y capacidad.

De acuerdo con los expertos, a diferencia del Canal de Suez, que es una vía construida ‘a nivel’, el canal panameño cuenta con esclusas, debido a la orografía y a la diferencia de niveles y densidad del agua de los dos océanos; este hecho, limita el tamaño de los buques que pueden atravesarlo.

Ubicado casi en medio del continente americano, el Canal de Panamá tiene una longitud de 80 kilómetros entre un océano y el otro. Su profundidad media oscila entre 12 y 14 metros, asegurando así el pasaje de naves de mayor calado. Cada esclusa mide 33 metros de ancho por 304 metros de largo.

El Canal fue diseñado con medidas que pueden albergar buques Panamax de hasta cuatro mil TEU (contenedores de 20 pies), que tardan en promedio 18 horas en cruzarlo y con una tarifa de peaje promedio de 54 mil dólares.

La autoridad panameña calcula que el proyecto de ampliación duplicará la capacidad del canal, lo que triplicaría el comercio mundial que maneja en la actualidad y podría reducir el costo del flete de más 10 centavos de dólar TEU/milla que cuesta en la actualidad, a dos centavos de dólar TEU/milla) con la nueva infraestructura.

A la fecha, la ampliación del Canal de Panamá registra un avance de 70.7 por ciento con varias de sus etapas completadas como los dragados de las entradas de la vía en el Atlántico y el Pacífico, mientras la construcción de los nuevos complejos de esclusas alcanza un 64 por ciento.

Sin embargo, el proyecto de ampliación, el cual se decidió por un referéndum nacional en el año 2006, está sujeto a variadas críticas de algunos especialistas, entre otras, la competencia de su rival, el Canal de Suez, que podría reducir sus peajes, mientras que la vía panameña tendrá que subirlos para amortizar sus nuevas esclusas.

Además, las rutas entre Hong Kong y Singapur (los dos puertos más activos del mundo en movimiento de contenedores) hacia Nueva York tienen casi la misma distancia pasando por el canal de Suez que por el de Panamá.

Pero quizá la mayor crítica, que se percibe en los medios de comunicación panameños, ha surgido por la variación en el costo inicial de la tercera esclusa. Este hecho fue motivo de que se detuvieran las obras casi un mes, debido a un sobrecosto de mil 600 millones de dólares que reclama el consorcio constructor.

El licitante, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), adjudicó la ampliación al Grupo Unidos por el Canal de Panamá (GUPC), integrado por la española Sacyr, la italiana Impregilo, la belga Jan De Nul y la panameña CUSA por un costo de tres mil 221 millones de dólares.

El consorcio culpa de los costos adicionales a problemas con los estudios de factibilidad que realizó la autoridad panameña antes de empezar la obra.

Pero muchos expertos dicen que la raíz del problema es que el consorcio subestimó los costos del proyecto cuando le fue adjudicado en 2009, por haber presentado la oferta más barata: tres mil 221 millones de dólares, unos mil millones por debajo de la oferta de Bechtel, gigante de la construcción de Estados Unidos.

Aunque el presidente panameño Ricardo Martinelli ha dicho que ‘la obra tiene que terminarse pase lo que pase’ y aun cuando ya se reiniciaron los trabajos, el conflicto inquieta a Panamá y a las empresas navieras ante la posibilidad de que pueda sufrir mayores retrasos.

El proyecto, que ya arrastra nueve meses de atraso (se esperaba su conclusión en octubre de 2014), debería estar listo para diciembre de 2015.

Sin embargo, con la cuenta regresiva hacia su centenario, el 15 de agosto próximo, la autoridad panameña ha reconocido que debido a la paralización que tuvieron las obras en febrero, se podría retrasar hasta diciembre de 2015.

 



Volver arriba