Cristina Fernández, hospitalizada por “bursitis”

BUENOS AIRES (EFE).- Días después de retomar su agenda oficial y recién llegada de Cuba, donde participó en una cumbre regional, una “bursitis” en la cadera ha frenado de nuevo la actividad de la presidenta argentina, Cristina Fernández, que deberá someterse a un tratamiento de fisioterapia.

Cristina Fernández, presidenta de Argentina

Fernández ingresó anoche en el Hospital Austral de Buenos Aires con síntomas de “lumbociatalgia”, dolor en la parte inferior de la espalda, y tras ser sometida a estudios radiológicos y de resonancia magnética nuclear, se le diagnosticó una “bursitis del trocante izquierdo”, según el parte médico difundido hoy por Presidencia.

La mandataria deberá someterse a un tratamiento de fisioterapia para recuperarse de esta dolencia que consiste en una inflamación en la zona de unión de músculos que permiten articular la cadera.

El equipo traumatológico del hospital especificó que a la jefa de Estado argentina “se le ha indicado tratamiento fisiokinésico y será controlada periódicamente para constatar su evolución”, pero hasta el momento se desconoce si debe guardar reposo.
Para hoy no está previsto ningún tipo de actividad oficial de la presidenta, que descansa en la residencia oficial de Olivos, a las afueras de Buenos Aires.

Cristina Fernández, de 60 años, regresó el miércoles anticipadamente de La Habana, donde había participado en la II reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Fue su primer viaje al exterior tras la neurocirugía a la que se sometió el pasado octubre por un hematoma craneal producto de un golpe del que todavía no se han dado a conocer las causas.

La intervención quirúrgica frenó la hasta entonces intensa actividad oficial de la presidenta argentina, que pasó un mes recluida en Olivos acompañada por sus hijos y su madre, Ofelia Wilhelm, aislada y en estricto reposo por prescripción de su equipo médico, que también le prohibió desplazarse en medios aéreos.

Fernández reapareció en noviembre, muy recuperada y con una imagen renovada que incluía el alivio del luto que lucía desde el fallecimiento de su esposo, el expresidente Néstor Kirchner, en 2010.

Sin embargo, desde entonces disminuyeron sensiblemente sus comparecencias públicas, y gran parte de su actividad la realizaba desde su residencia oficial.

En diciembre, cuando los médicos le permitieron volver a viajar en avión, reanudó sus habituales viajes de fin de semana a la localidad de El Calafate, en la patagonia argentina, donde también pasó las vacaciones de Navidad junto a su familia.
Tras más de un mes ausente de la vida pública, durante el que Argentina vivió una oleada de saqueos en distintas provincias a causa de una huelga de policías y masivos cortes de luz por una ola de calor, los rumores sobre la salud de la presidenta se volvieron a disparar.

A pesar de que su equipo de Gobierno aseguraba que se encontraba bien y que seguía tomando todas las decisiones, la confirmación de que la recuperación de su enfermedad había sido total no llegó hasta el pasado 22 de enero cuando reapareció en un acto oficial en la Casa Rosada, la sede gubernamental.

Allí, Fernández arremetió contra los que criticaron su ausencia de la primera línea política y confirmó que viajaría a Cuba para la cumbre de la Celac.

Ayer, la mandataria regresó anticipadamente de La Habana y por la noche se sometió a los estudios médicos en el Hospital Austral con los que le fue diagnosticada la “bursitis” en la cadera.

La neurocirugía de octubre fue la segunda operación quirúrgica a la que se sometía la presidenta argentina, ya que en enero de 2012, en la mitad de su segundo mandato, fue intervenida para extirparle la glándula tiroides.
La mandataria sufre habituales bajadas de tensión. 

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