Activistas piden que Brasil de asilo a Snowden

Edward Snowden ex técnico de la Agencia Central de Inteligencia y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA)

BRASILIA (EFE).- El movimiento activista global Avaaz entregará mañana a las autoridades de Brasil un documento respaldado por más de un millón de personas de 200 países en el que se solicita asilo para el exanalista de la CIA Edward Snowden.

En un comunicado difundido hoy, Avaaz explicó que el documento ha sido respaldado por 1,1 millones de firmantes de “más de 200 países” y que, al momento de entregarlo, los activistas de esa organización realizarán un acto frente a la sede de la Cancillería, en Brasilia.

“El informante más famoso de la historia está atrapado en medio del invierno ruso. Expuesto al escarnio público y a ser enviado a una celda aislada y condenado de por vida si los agentes estadounidenses logran agarrarlo”, dice un documento que Avaaz promovió durante los últimos meses en su portal en internet.

“Pero esta semana podemos ayudarle a llegar a un lugar seguro”, añade la nota, la cual asegura que es posible enviarle a la jefa de Estado brasileña, Dilma Rousseff, “la petición de asilo apoyada por la ciudadanía más grande de la historia”.

Snowden se encuentra desde mediados del año pasado en Rusia, donde ha recibido un asilo temporal que, en principio, es válido sólo hasta agosto próximo.

Antes de ser acogido en Rusia, solicitó ser recibido en varios países, entre ellos Brasil, que en su momento informó de que “no tenía intención de responder”, lo que en términos diplomáticos fue interpretado como una negativa.

En diciembre pasado, Snowden divulgó una carta en la que vertió numerosos elogios en favor de Brasil y su “tradición de asilo” y consideró que el país representa “una de las más interesantes y vibrantes democracias del mundo”.

Esa carta fue considerada por algunos sectores como un nuevo pedido de asilo, pero la propia Rousseff le salió al paso a esas interpretaciones.

“No creo que el Gobierno tenga que manifestarse sobre el caso de un individuo que no hace una petición formal”, afirmó entonces la jefa de Estado.

Entre los muchos documentos filtrados por Snowden, hubo varios en los que se reveló que Estados Unidos espió las comunicaciones de la propia Rousseff, de varios de sus ministros y colaboradores y de algunas empresas brasileñas, como la estatal Petrobras.

Rousseff reaccionó con indignación; canceló una visita de Estado que tenía previsto hacer a Washington en octubre pasado y promovió un debate en la ONU con el objetivo de que se impida el espionaje a través de internet.

Ese debate concluyó en diciembre pasado con la adopción de una resolución en la que la ONU reafirmó “el derecho a la privacidad, según el cual nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia”.

El texto exhorta a los países a respetar y proteger el derecho a la privacidad, incluso en las comunicaciones digitales, e insta a los Estados a adoptar medidas para impedir violaciones y a crear las condiciones necesarias para ello mediante legislaciones nacionales.

Además de promover ese debate en las Naciones Unidas, Rousseff también convocó a una conferencia global para fines de abril próximo en Sao Paulo, a fin de que el asunto sea debatido por jefes de Estado, empresarios, académicos y movimientos sociales.




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