Mortal atentado en Nigeria

Explosión en una estación camionera arroja 71 decesos

Los equipos de rescate durante los trabajos para recuperar a las víctimas de un atentado, ayer en una estación de autobuses en Abuya, Nigeria

ABUYA (EFE).- Un total de 71 personas murieron y 124 resultaron heridas ayer en el ataque a una de las principales estaciones de autobuses de Abuya, que el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, vinculó a la secta islámica radical Boko Haram.

En su visita al lugar del atentado en la capital, el presidente aseguró que la amenaza de Boko Haram es “un revés temporal” que la nación superará, aunque sin precisar si los integristas son los autores del atentado.

El mandatario emplazó a los nigerianos a ser “conscientes” del peligro que representa este grupo radical, que hasta ahora ha sido muy activo en el norte del país, donde la mayor parte de la población es musulmana.

Ningún grupo ha reivindicado todavía la responsabilidad del ataque.

El número de fallecidos en la explosión podría aumentar por la gravedad de las heridas de muchos supervivientes, advirtió el portavoz de la Policía nigeriana, Frank Mba, en rueda de prensa en el lugar de la explosión.

Los fallecidos y los heridos fueron ya desalojados del lugar de los hechos, donde trabajadores de las afueras de la capital toman cada día autobuses para ir al centro de la ciudad.

Los heridos fueron trasladados a varios hospitales de la capital nigeriana.

Los medios locales habían elevado el número de víctimas mortales de la explosión hasta 200, según el recuento de testigos presenciales.

El atentado se produce dos semanas después de que una veintena de miembros de la secta islámica murieron en enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad cuando intentaban escapar de un centro de detención en la sede los Servicios de Seguridad Nigerianos en Abuya.

Este mismo grupo causó ayer al menos 98 muertos en ataques a tres localidades del norte de Nigeria, en el estado de Borno, de acuerdo con fuentes oficiales.

Los ataques del grupo terrorista en el noroeste del país han obligado a 250,000 personas a huir de sus hogares en lo que va de año, periodo en el que han causado cerca de 700 muertos.

Desde 2009, cuando la Policía acabó con el líder de Boko Haram, Mohamed Yusuf, los radicales mantienen una sangrienta campaña que ha causado más de 3,000 muertos.



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