EE.UU. seguirá trabajando con Kenia contra el terrorismo

NAIROBI (EFE).- El embajador de Estados Unidos en Nairobi, Robert Godec, aseguró hoy que su país seguirá siendo un “socio comprometido” y que continuará trabajando “codo con codo” con Kenia en la lucha contra el terrorismo.

El diplomático difundió este comunicado un día después de que el Gobierno de EE.UU. advirtiera a sus ciudadanos de los peligros de viajar a Kenia y anunciara que está reubicando en otros países a algunos de los empleados de su embajada por motivos de seguridad.

Godec quiso atajar los “rumores” acerca de que EE.UU. va a cerrar su embajada Nairobi y está evacuando a su personal.

“Estamos haciendo pequeños cambios en el personal de la embajada que no afectarán a nuestro compromiso o asistencia a Kenia”, aseveró.

El embajador remarcó que, por otro lado, su país ofrece “un gran apoyo a la seguridad de Kenia y de la región”.

Para combatir la amenaza terrorista, y fundamentalmente la de la milicia radical islámica somalí Al Shabab, EE.UU. ha impulsado el intercambio de información, el fortalecimiento las Fuerzas de Seguridad de Kenia y el apoyo en materia de inteligencia por parte de agencias como el FBI.

Desde 2011, la administración estadounidense ha destinado a las Fuerzas de Defensa de Kenia (KDF) 11.100 millones de chelines (unos 93 millones de euros o 127 millones de dólares), invertidos en equipos militares y entrenamiento para operaciones antiterroristas.

Para la lucha contra Al Shabab, EEUU ha destinado 72.000 millones de chelines (605 millones de euros u 824 millones de dólares) desde 2007 a la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM).

Con todo, el diplomático considera prioritario que “los líderes de Kenia se unan entre ellos y con todas las comunidades -o tribus a las que representan- en todo el país”.

Godec aludió así a los ataques en los que cerca de 60 personas perdieron la vida durante la última semana en el noreste del país africano y que han sido reivindicados por Al Shabab, que exige la retirada de las tropas kenianas de Somalia.

Por contra, el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, vinculó estos ataques a maniobras orquestadas por “redes políticas locales” con el ánimo de incitar a la violencia étnica que, en un país donde conviven más de 40 tribus, ya se cobró más de un millar de muertes tras las elecciones de 2007.

El propio Kenyatta ha sido acusado por la Corte Penal Internacional de crímenes contra la humanidad relacionados con la organización de matanzas de grupos de determinados grupos étnicos simpatizantes de la oposición política.

“El futuro de Kenia y la lucha contra el extremismo requieren grandes esfuerzos en seguridad y, al mismo tiempo, aferrarse a los valores de democracia, justicia, derechos humanos, Estado de Derecho y progreso económico”, explicó Godec, cuando en algunas zonas del país han comenzado a circular algunos mensajes que incitan al odio étnico.

“Nuestra asociación -continuó- ha logrado mucho en 50 años. Hoy en día, la amenaza de los extremistas plantea nuevos retos en Kenia, y ahora es un momento crucial para que los kenianos se reúnan”.

El Gobierno keniano ha criticado las alertas emitidas por EEUU, el Reino Unido y otros países occidentales ante el deterioro de la situación de seguridad en el país.

El pasado febrero, el Comité Asesor de Seguridad Nacional keniano (NSAC, en sus siglas inglesas) llegó a acusar a EEUU de estar financiando a activistas para intentar “derrocar” al Ejecutivo de Kenia con manifestaciones contra la corrupción.




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