Takró, un deporte asiático

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Imagen de la bola de Takro
El logo de la Asociación Internacional
Imagen de un partido de takro
Un pequeño domina la pelota de takro
Imagen de un partido de takro
Imagen de un partido de takro
Imagen de un partido de takro


Desde Bangkok

Saltar girando el torso para estirar una pierna hasta la altura de la cabeza y conseguir patear una bola pequeña que pase sobre una red no es cosa fácil. ¿Imposible? No. Pero no se trata de un comercial de bebidas gaseosas protagonizado por un futbolista millonario con ayuda de software de video y animación que le hace parecer superhéroe. Se refiere a un deporte del sureste asiático ampliamente practicado por la gente común en Tailandia, el takró.

Imagínense un deporte que mezcla el futbol, las artes marciales, el voleibol y la gimnasia. O mejor, ¿recuerda aquel golazo del mexicano Manuel Negrete en el Mundial de 1986? Bueno, pónganle una red de voleibol enfrente, reduzcan la cancha al tamaño de una de bádminton y jueguen a pasar una bola ligera pero dura, hecha de fibra natural, solo con los pies, de manera acrobática y sin nunca utilizar los brazos y las manos. Además hacer lo de Negrete en todo el juego.

El nombre oficial de este deporte creado en el sureste asiático en el siglo XVI es sepak takró, del malayo que significa patada y del tailandés takraw, bola de bejuco.  Sin saber con certeza su origen, se cree que los chinos que emigraron al sur y al este de Asia llevaron algunos juegos que con el tiempo fueron adaptados por la población local en lo que es ahora Tailandia, Malasia, Indonesia, Singapur, Brunei, Filipinas, Camboya, Laos y Myanmar, que los practicaba en sus ratos de solaz, aunque hay versiones que cuentan que desde cuatrocientos años antes ya se jugaba en algunas cortes de los reinos de esa región.

Inicialmente, el takró se jugaba en círculos de gente que pateaba una bola hecha manualmente de ratán, un tipo de bejuco local que al secar queda rígido, aunque con la flexibilidad propia de los materiales naturales que evita que no se quiebre. El juego consistía en no utilizar más que los pies para pasar la bola sin que cayera al piso. El jugador que no controlaba la pelota y la dejaba caer perdía y salía del ruedo. Era la destreza y el control lo que prevalecía.

El takró fue tan aceptado por la población dada su simplicidad, que los jugadores, gente de todos los estratos socioeconómicos, fueron volviéndose expertos acróbatas que poco a poco elevaron el nivel de dificultad del juego. Niños, jóvenes y adultos; obreros, artesanos, marineros, campesinos, militares y pescadores lo practicaban en sus ratos libres hasta llegar a ser lo que es hoy, uno de los más difíciles deportes para hombres y mujeres en el mundo que demanda bravura, agudos reflejos y perfecto dominio del balón.

El juego popular fue reglamentado en la década de los 60, incluyéndose como uno de los deportes en los Juegos Peninsulares del Sureste Asiático en 1965, precursores de los actuales Juegos del Sureste Asiático (SEA Games, por sus siglas en inglés). Más de veinte años después, en 1988, se fundó la Federación Internacional de Sepaktakró (ISTAF, por sus siglas en inglés), la cual fue invitada a ser parte del movimiento olímpico en los Juegos Asiáticos en Beijing 90. Actualmente 32 federaciones nacionales pertenecen a la ISTAF, incluyendo EE UU y Brasil.

El deporte se puede jugar en canchas de tierra, madera, pasto o en la arena (playa), lo que le da versatilidad y atractivo. En Tailandia se organiza anualmente desde hace 25 años la Copa del Rey, referente de este deporte para los seguidores o quienes quieres conocer este deporte. La Asociación Tailandesa de Takró es la principal impulsora  a nivel nacional y mundial, aunque actualmente existen torneos y agrupaciones fuera de Asia, incluyendo Oceanía. Europa y el continente americano, sumando 25 países que participan en la Copa Mundial de ISTAF y en la Superserie de ISTAF iniciada en Tailandia en 2011 y que ha sido acogida por Indonesia y Singapur también.

No es gratuito que entre los tres mejores equipos nacionales masculinos están Tailandia, Malasia y Corea, mientras que en los femeniles están Tailandia, Viet Nam y Malasia.

Las reglas básicas del takró son: tres jugadores que pueden usar pies, piernas, cabeza y torso para pasar la bola al otro lado de la red. El saque se hace al estilo tailandés, con la “patada de caballo”, ejecución casi mortal que cambia de equipo después de conseguirse tres puntos, hasta lograr 15. Para regresar el balón se acepta un máximo de tres toques, lo que suena fácil si no se considera su velocidad.

Una modalidad, que si bien no es tomada del prehispánico juego de pelota de los mayas y  aztecas sí lo recuerda, es jugar el Hoop Takraw, que consiste en meter el takró en un aro con red. La rueda de jugadores tiene la posibilidad de hacer el gol en una de las tres canastillas, en triángulo, que se colocan  1.5 m de altura sobre un poste en medio de la rueda.

Y si pasar la bola sobre la red elevada solamente con el pie parece una faena complicada, imagínense recibirla a una velocidad superior a 100 km/h del otro lado de la cancha, controlarla y regresarla de la misma manera sin que caiga al suelo. Hay que ser un ninja. El takró es tan sorprendente como la tierra donde nació.




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