Transformaciones en la población indígena
Lo maya se fusionó con las ideas españolas, según revelan obras coloniales
La sala de Arqueología Maya del museo es una zona introductoria, en la que se abarcan diversos aspectos que permiten darse una idea general de la cultura maya, y de lo que más adelante se verá a detalle.
Cuenta con una mampara que recrea la geografía indígena, desde las tierras bajas del Norte, donde está la península de Yucatán, hasta las tierras altas del Sur, donde está Chiapas y Guatemala.
El montaje hace una introducción al entorno y recrea los principales conceptos del mundo de los mayas, desde el universo y la ceiba como eje del cosmos de este pueblo, de ahí a como se veían ellos mismos y la interpretación que hacían de todas sus creencias.
Un amplio nicho resguarda y muestra cronológicamente cómo fue la evolución en la elaboración de las piezas de cerámica que pasaron de ser simples y de un sólo color en el preclásico, a tener formas más complejas y policromía en el clásico tardío, así como es el uso del plombe (material gris) que daba un aspecto de pulido y brillo a las diversas piezas en el postclásico temprano.
Figuras de varios dioses como Ek Chuauh, Kawil e Ixchel ocupan una vitrina, y hay otra dedicada a la muerte, en la que se pueden ver representaciones de cráneos.
Figurillas de Jaina abarcan otro espacio, y éstas muestran la estratificación social vista por medio de su vestimenta, que permite identificar a los gobernantes, al pueblo, la corte y los jugadores de pelota, entre otros personajes.
Hay un área dedicada a la escritura maya, en la que se muestra los glifos y se explica cómo se fue descifrando esta escritura al darse cuenta que cada signo representaba una sílaba.
Todo lo que se encuentra en la Sala de Arqueología Maya ayuda a ponerse en contexto para explorar la segunda sala, la de Historia, en la que se encuentran los más recientes hallazgos hechos en Dzibilchaltún descritos en nota aparte.
Pero la visita no termina ahí, continúa hasta llegar al “naufragio”, una representación literalmente bajo los pies en la que se simula el fondo del océano y se pueden ver elementos que hablan del encuentro de dos culturas, por un lado los mayas y del otro los españoles. Es el aviso de la conquista.
Y tras esto, otra área de la sala va mostrando la transformación del trabajo de los mayas, que en las piezas de madera, papel y piedra -que abundan en el espacio- usan las mismas técnicas pero se nota la guía de los españoles, al representar hombres y mujeres con el aspecto de los conquistadores y los rostros de vírgenes propios del cristianismo.
Entre las piezas que ahí se exhiben llama la atención un cuaderno en el que se puede ver el vocabulario del catecismo, es un manuscrito del siglo XVII, en el que se plasmó la traducción del maya al español y/o latín, palabras que permitieron a los conquistadores enseñar la religión católica a los indígenas.
El sincretismo se hace presente en los retablos, se muestran los que alguna vez estuvieron expuestos en la Catedral antes de que se quemara, para luego pasar a la representación de una capilla contemporánea dedicada a San Antonio, actual patrono de Dzibilchaltún.
Hay un área dedicada a mostrar la resistencia de los mayas, a través de imágenes y piezas que tienen que ver con diversas guerras o rebeliones en las que participaron, así como otra área en la que se aborda el tema del territorio yucateco y la presencia de la federación, para llegar a una zona donde se aborda el tema del henequén, y cómo los indígenas desarrollaban todo el proceso hasta culminar en la elaboración del hilo de sosquil.
En una vitrina se muestra una serie de monedas que se usaban para pagar a los trabajadores.
Unas piezas de la vestimenta tradicional de los mayas, el huipil para las mujeres, y el traje de algodón con mandil de rayas azules de los hombres habla de que se ha llegado a tiempos actuales, y se culmina la exposición al interior del museo con la escultura del Moro, un personaje que fue testigo de todos las épocas abordadas, pues es una figura prehispánica que al parecer fue encontrada en el área de Uxmal, y durante años estuvo instalada en un hotel que se encontraba en la esquina de la calle 65 con 56, y ahora es parte del museo.
Al salir del recinto, todavía hay algo más por ver: un solar que muestra como viven los mayas actualmente.
La arqueóloga Diana Trejo dice que aquellos que piensan que los mayas desaparecieron se equivocan, ya que están en las comunidades y en muchos aspectos su forma de vida y distribución del solar tiene que ver con las tradiciones heredadas de sus ancestros.
Esta área también fue una de las remodeladas y además de ser parte de la exhibición suele ser utilizada en algunas actividades que se realizan con los habitantes de las comunidades aledañas a la zona arqueológica.- Iris Margarita Ceballos Alvarado