Tiempo para la reconciliación

Fieles reciben la ceniza en el inicio de la Cuaresma

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Monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán impone la ceniza a uno de los 400 fieles que participaron en la misa de inicio de la Cuaresma
Cuatro momentos de la ceremonia eucarística que el Arzobispo de Yucatán presidió ayer por la mañana, en la Catedral, con motivo del Miércoles de Ceniza


La Cuaresma es una llamada a arrepentirnos y convertirnos al Dios del amor y el perdón que ha hecho su obra en Jesucristo, recordó ayer el arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, al presidir la misa correspondiente al Miércoles de Ceniza en la Catedral.

El prelado recordó en la homilía que la Cuaresma es un tiempo favorable para la reconciliación y la Iglesia propone tradicionalmente tres gestos para estos días: oración, ayuno y limosna.

“Son los signos de la conversión en los tres ámbitos de la vida”, señaló.

“La oración es un momento tranquilo de comunión con Dios en que se escucha su Palabra y se expresa la confianza en Él, en medio de un mundo que parece haberse olvidado del Señor”.

“El ayuno”, continuó, “es esfuerzo de austeridad personal en la comida, los gastos, la ostentación, el clima social, la inclinación a valorar la riqueza y la sensualidad”.

“La limosna es signo de la generosidad hacia los demás, especialmente los más necesitados”, enfatizó.

El Arzobispo concelebró la Eucaristía con los canónigos José Antonio Flores Cervera, Alberto Ávila Cervera, Juan Castro Lara y Gaspar Arceo Castillo, rector de la Catedral; el presbítero Juan Pablo Moo Garrido, ceremoniero, y el diácono permanente Leonardo Novelo Rodríguez.

Monseñor Berlie recordó también parte del mensaje del papa Francisco con motivo de la Cuaresma de este año: “La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele”.

“La ceniza simboliza todo el programa cuaresmal de la Iglesia”, añadió el prelado. Es un reconocimiento del pecado y la debilidad, es signo de arrepentimiento y camino de conversión renovado.

En la ceremonia, el Arzobispo oró especialmente por los frutos de la Reunión Provincial de Obispos y sacerdotes coordinadores de Pastoral, que se efectuará desde hoy al mediodía hasta pasado mañana sábado en el hotel Conquistador, y del 15o. Encuentro Provincial de Catequistas (de las diócesis de Tabasco, Campeche, Cancún-Chetumal y Yucatán), el sábado y domingo en instalaciones de la Feria de Xmatkuil.

A la misa asistieron unas cuatrocientas personas, en su mayoría adultas.- Claudia Sierra Medina

Ceremonia | Fieles

El Arzobispo de Yucatán ofició la misa de imposición de ceniza a las 8:30 a.m.

Cumplimiento

Benita Guadalupe Cauich Mazún, de 57 años y vecina de San José Tzal, dice que participa cada año en las misas del Miércoles de Ceniza. “La ceniza es un signo que nos recuerda que polvo somos y polvo seremos”, indica. En este tiempo cumple con no comer carne los viernes y no hablar mal del prójimo, revela.

Cercanía con Dios

Antonia Suaste Ortiz, de 72 años y de Ciudad Industrial Roble Agrícola, explica que por tradición asiste a las ceremonias del Miércoles de Ceniza en la iglesia más cercana. En este tiempo trata de “portarse bien y estar más cerca de Dios”.

Mensaje evangélico

En su homilía, el Arzobispo recordó que el Papa ha expresado su deseo de que esta Cuaresma “encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar el mensaje evangélico”.




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