Los carbohidratos serían la clave

Su digestión juega un papel en el riesgo de obesidad

NUEVA YORK (HealthDay News).- La forma en que el organismo digiere los carbohidratos podría influir en el riesgo de obesidad, indica nuevo estudio genético.

Los investigadores se enfocaron en un gen llamado AMY1, responsable de una enzima de la saliva conocida como amilasa salival. Cuando la comida entra en la boca, la enzima inicia el proceso de absorción del almidón que continúa en el sistema digestivo. Los almidones son un tipo de carbohidrato.

Las personas tienen por lo común dos copias del AMY1, pero el número de copias puede variar. Se cree que los números más altos del gen evolucionaron en respuesta a dietas que contenían niveles más altos de almidón.

Los investigadores estudiaron el número de copias del AMY1 en miles de personas de Francia, Singapur, Suecia y Reino Unido, y hallaron que las que tenían un número bajo de copias eran más propensas a ser obesas.

Personas con menos de cuatro copias del gen tenían ocho veces más probabilidades de ser obesas que las que tenían nueve copias. Por cada copia adicional del gen, una persona tenía 20% menos de probabilidades de ser obesa, según autores del estudio, que publica “Nature Genetics”.

“Es un descubrimiento importante porque sugiere que la forma en que digerimos el almidón y cómo los productos finales de la digestión de los carbohidratos complejos se comportan en el intestino podrían ser factores importantes en el riesgo de obesidad”, señala el doctor Philippe Froguel, catedrático de Medicina Genómica de la Facultad de Salud Pública del Imperial College de Londres y autor colíder del estudio.

De un vistazo

Comprensión

“Se necesita más investigación para comprender si alterar la digestión de los alimentos almidonados podría mejorar o no la capacidad de alguien para perder peso, o evitar que una persona se haga obesa”, dice Philippe Froguel. “También, si hay un vínculo entre esta variación genética y el riesgo de otros trastornos metabólicos, como la diabetes, ya que las personas con un número bajo de copias del gen de la amilasa salival también podrían ser intolerantes a la glucosa”.




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