Volver a Jerusalén

Hoy vemos en el texto del Evangelio que dos discípulos que se van de Jerusalén, aunque cuando descubren al Señor, regresan. Quizá el evangelista da a entender que se van de Jerusalén porque huyen de lo sucedido allí; de lo que hizo Jesús en esos días, de lo que le hicieron, de las causas y razones por las que había llegado a la ciudad. Quizás huían de un modo de comprender y de vivir la fe en Jesucristo.

Ahora bien, todo discípulo debe entender eso: cruz y resurrección van juntas, que se resucita porque se entrega la vida, porque se ama hasta el extremo. Jesús les aclara que aquello no había sido un ‘fracaso’ pues la entrega de la vida era el camino indispensable para la verdadera gloria. Jesús resucitó no sólo porque murió sino por la causa por la que entregó su vida.

Muchos habían muerto del mismo modo que Jesús pero no por la misma causa ni por las mismas razones. De este modo, creer en la resurrección exige a creer y asumir un estilo de vida y de pensar como el de Jesús. Es más: sólo es posible creer y participar de la resurrección si se asumen las causas de la entrega de la vida de Jesús.

Finalmente, el signo con el que los discípulos de Emaús identifican a Jesús fue al ponerse a la mesa con ellos, tomar el pan, bendecirlo, partirlo y darlo. No había casa en todo Israel en que no se hiciera algo parecido; sin embargo, en algo tan ordinario lo reconocen. Es posible que este gesto de Jesús les recordara con quiénes había comido, qué había dicho cuando comía, cómo se comportaba. En sus comidas Jesús había roto barreras rituales, religiosas y sociales; había hablado del Reino de Dios como un gran banquete en que no sólo habría comida para todos sino en el que todos se sentarían en la misma mesa.

Era un signo que les refrescaba la memoria de lo que había hecho Jesús, por lo que había entregado su vida. Además, les ayudaba a comprender su vida comunitaria presente: “se les abrieron los ojos y lo reconocieron”.

Esta conciencia del encuentro los movió a regresar inmediatamente a Jerusalén e integrarse al otro grupo de testigos.




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