Se apagó un cirio, se encendió una estrella

 

Por Herminio J. Piña Valladares y Yolanda Uicab Garrido de Piña (*)

Eran las nueve de la noche del lunes 9 de junio, ingresamos al Seminario Conciliar de Yucatán, inmediatamente saludamos y le dimos el más sentido pésame a los seminaristas, sacerdotes formadores y en sus rostros se reflejaba la tristeza humana por la irreparable pérdida de su rector, Presbítero Lic. Jorge Antonio Laviada Molina, pero en sus corazones latía la alegría evangélica que Jesús proclamo: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque este  muerto vivirá y el que haya creído en mí, no morirá para siempre” (Juan 11, 25,26).

A las diez de la noche, en el aula magna del Seminario, inicio la celebración Eucarística de cuerpo presente, y encima del féretro estaba su sotana y casulla sacerdotal, que fue presidida por el Arzobispo Emilio Carlos Berlie Belauzarán, juntamente con numeroso grupo de sacerdotes, seminaristas, religiosas, diáconos, sus hermanas, hermanos, sobrinos y familiares, así como también cientos de feligreses, jóvenes, matrimonios, adultos mayores y muchas personas que lo conocieron, le guardaban respeto y estimación.

El Padre Laviada Molina ingresó  al Seminario de Yucatán en agosto de 1984 y recibió el sagrado orden del presbiterado el 3 de diciembre 1992, de manos Monseñor Manuel Castro Ruiz, Arzobispo de Yucatán. Una vez ordenado fue nombrado vicario parroquial de la Iglesia de los Tres Santos Reyes, en Tizimín, posteriormente fue enviado en agosto de 1993 para estudiar la Licenciatura en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma Italia. Al regresar de este tiempo de estudios se integró al equipo formador del Seminario Mayor, posteriormente el 15 de octubre de 2009 fue nombrado vicerrector de esa institución formativa y Rector  el 8 de diciembre del mismo año.

Fue miembro del área de estudios de la comisión del Clero, consejero fundador de “Impulso Universitario, fundador y asesor del Centro de Estudios  de Teología a Distancia de la Arquidiócesis de Yucatán, para seglares y Rector de la Iglesia de Nuestra Señora de Líbano. También fue presidente de la Organización de Seminarios Mexicanos, organismo que reúne a todos los seminarios de México.

Es para nosotros un gran consuelo en nuestros corazones las palabras del Arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong: “Desde la fe y la esperanza el Padre Jorge Antonio está feliz gozando de su gran amor que es Jesucristo y que desde el cielo nos va a seguir acompañando  y alentando en la misma misión”.

Al terminar la celebración eucarística miramos el cielo azul y recordamos sus pensamientos: “Se apagó un cirio y se encendió una estrella” y por la fe en Cristo estamos seguros que sus mensajes, enseñanzas y ejemplo de vida sacerdotal brillaran como una estrella. Oremos a Dios y descanse en paz”.

(*) Coordinadora Mérida oeste de Talleres de Oración y Vida.

(**) Abogado, asesor jurídico, con Maestría en Administración.

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