¿Sabes la fecha de tu bautismo?

¿Sabes la fecha de tu bautismo?

El evangelio de hoy presenta el bautismo de Jesús insistiendo en que san Juan Bautista hasta quería impedírselo pues reconocía que él era quien debía ser bautizado por Jesús. Desde el comienzo, san Mateo presentará dos perspectivas salvíficas muy claras. Una, la de Juan el Bautista, que subraya el juicio; y otra, la de la misericordia de Jesús.

San Mateo aclara que el Bautista no es el mesías; tengamos en cuenta esto para no darle el lugar de Cristo a nadie más, sino que teniendo a Cristo por centro de nuestra vida, le demos justo valor y lugar a lo demás.

Ahora bien, en este relato el centro está en que los cielos se abren y una voz se escucha. Este es el sentido del bautismo de Jesús. Si el cielo era el lugar donde habitaba Dios, un signo del inicio de su presencia salvadora era precisamente que los cielos se abrieran para que descendiera. Por lo tanto, la apertura de los cielos indica la cercanía de Dios. Esta manifestación y acreditación de Jesús quedará “complementada” con la transfiguración, donde se afirmará: “este es mi Hijo muy amado, en quien me complazco; escúchenlo”.

El miércoles pasado el Papa Francisco explicó que “estamos llamados a vivir nuestro bautismo día tras día, como una realidad actual de nuestra existencia. Si conseguimos seguir a Jesús y permanecer en la Iglesia, incluso con nuestros límites, nuestras fragilidades y nuestros pecados, es por el bautismo que recibimos y que nos convirtió en criaturas nuevas. Por la fuerza del bautismo, liberados del pecado original, nos injertamos en la relación de Jesús con Dios Padre y somos portadores de una esperanza nueva; la esperanza de caminar por la senda de la salvación, toda la vida”.

Otra característica del bautismo, dijo el Papa, es que “ninguno puede bautizarse a sí mismo; podemos pedirlo, desearlo, pero necesitamos siempre a alguien que nos confiera este Sacramento en nombre del Señor, ya que el bautismo es un don que nos otorgan en un contexto de solicitud y de compartición fraternal. Siempre a lo largo de la historia uno ha bautizado al otro: es una cadena; una cadena de gracia. Yo no puedo bautizarme solo.




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