La esperanza es Cristo

La esperanza es Cristo

Macario de la Cruz traje a Yucatán un mensaje de aliento

“El único poder transformador que puede cambiar vidas es el de Jesucristo”, afirma el reverendo Macario de la Cruz, proclamador internacional de la Palabra de Dios.

“La obra que Cristo Jesús hizo en la cruz del Calvario no solamente es histórica, sino que vive y es efectiva para toda la gente que necesita ayuda”, asegura.

“Los gobiernos, los partidos políticos, las agencias de servicio tratan de solucionar los problemas sociales de nuestra humanidad, pero hemos llegado a la conclusión de que el único poder tranformador, regenerador, que puede cambiar vidas es el poder de Jesucristo”, reitera.

“Millones a través de la historia de dos mil años de cristianismo en el mundo, emperadores, reyes, sabios, líderes, han llegado a la conclusión que Jesucristo es la única esperanza”, asegura el predicador mexicano, quien encabeza el ministerio internacional evangelístico que lleva su nombre.

“Él es un Cristo vivo, real y amoroso que nos quiere ayudar a todos. Soy testigo de ver este milagro de transformación en miles de vidas: hombres que no tenían esperanza más allá de la muerte, de la silla eléctrica, de la cárcel y que cuando fueron encontrados por Jesucristo cambió sus vidas y hoy viven vidas nuevas y provechosas”, comparte al Diario.

Macario de la Cruz ha sido consejero en foros internacionales, como la Copa Mundial de Estados Unidos; conferenciante en foros internacionales, como en Ámsterdam en 1983 para 130 delegados de los Proclamadores de la Palabra.

Macario de la Cruz, con más de 40 años de difundir la Palabra, trajo el mensaje a Yucatán como parte de la campaña evangelística “Seguimos proclamando las buenas nuevas de Jesucristo”, que anoche se inició en el parque recreativo Cuauhtémoc de Kanasín.

El programa de predicación y alabanzas de Ministerio de Asambleas de Dios de Kanasín concluirá mañana. Hoy miércoles, a las 7 p.m. la predicación la dirigirá Macario y el jueves, a la misma hora, el pastor Julián Magaña con el mariachi Alfa y Omega.— Claudia Sierra




Volver arriba