Juan Pablo II dejó su huella en el Estado

"Milagro" en la visita que realizó a Mérida en 2005

Jessica Aguilar Córdova, Gloria Aguilar Morcillo y Claudia Córdova Aguilar en su vivienda en Juan Pablo II

Las visitas de Juan Pablo II dejaron huella en país y sobre todo en Yucatán, donde incluso se habla de milagros.

Gloria Aguilar Morcillo, vecina de la colonia Juan Pablo II, en el poniente de la ciudad, afirma que la noche en que el Papa murió le hizo el milagro de curarla de la diabetes que padecía.

Recuerda que el sábado 2 de abril de 2005 su familia estaba en oración para pedir por la salud del Pontífice, sin embargo, unos días antes a ella le habían diagnosticado diabetes, tenía el azúcar en 260 y su estado de salud era grave.

“Me sentía muy mal, y de todo corazón por primera vez le pedí a Juan Pablo II que me ayudara para que no me subiera el azúcar”, expresa.

El domingo se despertó con la noticia de que el Papa había muerto, “fue un momento muy triste, en la familia todos lo lloramos”, y señaló que esa misma semana se hizo otro estudio médico y la sorpresa fue que de 260 bajo a 180 de azúcar, sin saber el motivo. Desde entonces sigue bajando hasta 110, afirma.

“Estoy segura que escuchó mi ruego y me hizo el milagro, desde entonces estoy colgada de él porque ya me concedió otros favores”

Lizzie Aguilar, vecina de la colonia Juan Pablo II, relató que durante la última visita del Papa a Yucatán tuvo la suerte de escuchar la misa a unos metros él.

Recuerda que el 11 de agosto de 1993, en su tercera visita a México, ofició una misa en Xoclán, en una planicie de 86 hectáreas, área que ocupa actualmente la colonia Juan Pablo II.

Toda su familia y vecinos de Yucalpetén, donde vivía en ese tiempo, se fueron desde un día antes para tener un buen lugar, sin embargo ella tenía que trabajar y quedó que los alcanzaba.Desde el día anterior la visita del Papa cayó un aguacero y todavía en la mañana siguiente seguía lloviendo, lo cual le ocasionó que tuviera varios contratiempos. “Había un mar de gente, más de un millón de personas fueron a la misa y no podía pasar, me metí por la Avenida 128, entre al monte, y caminé entre el lodo, me dio mucha tristeza y comencé a llorar por no haber ido desde un día antes”, relata la mujer.

Entonces pasó algo inexplicable o quizás cuestión de suerte pero cuando salió del monte llegó a un costado del altar y a pesar de que había tanta gente, quedaba una silla vacía en la primera fila, a unos metros del papa Juan Pablo II, como si hubiera sido reservada para ella.

Claudia Córdoba Aguilar señaló que en la colonia Juan Pablo II esperaron la canonización con mucha alegría y entusiasmo.En la iglesia de Cristo Resucitado se preparó un amplio programa de actividades con la participación de todos los coros del decanato y grupos de jarana para celebrar la canonización. Además el párroco de la iglesia dijo que habría una sorpresa.- Alejandro Moreno Peña

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