El padre Jorge, un sacerdote incansable

El padre Jorge, un sacerdote incansable

Por: Pbro. Alejandro de J. Álvarez Gallegos (*) 

Fue mi formador, mi profesor, mi acompañante vocacional. En los últimos años mi hermano sacerdote.

Jorge Laviada siempre se distinguió por su recta doctrina, su estilo de vida sencillo, alegre y positivo. Son muchas las cualidades que adornaban la vida de este hombre que hoy nos ha dejado sin su presencia.

Siempre mostró un estilo de sacerdocio sano, vivió saludablemente, vivió la santidad como se nos enseña.

Todos los que lo conocimos de cerca vamos a echar de menos su sentido del humor, su amabilidad y su trato cortés. Los fieles que participaban de sus misas extrañarán sus homilías siempre didácticas y pedagógicas transmitiendo lo esencial de la Palabra. No podré olvidar sus clases de homilética.

Como Rector del Seminario trabajó incansablemente con su equipo formador dando ejemplo a los seminaristas de un trabajo fraterno y cualificado. Hoy nos hereda esa enseñanza a sus hermanos sacerdotes: que la fraternidad es posible llevarla al trabajo de equipo.

Padre Jorge, sabemos que ya estás gozando de la presencia de nuestro buen Padre Dios a quien tanto amaste aquí en la tierra. Esperamos encontrarnos nuevamente ahí en la casa del Padre, mientras tanto, entona junto con los ángeles y arcángeles las alabanzas a Dios nuestro señor, concelebrando con Jesucristo la Eucaristía como ofrenda eterna.

Nuestra Señora del Rosario a quien tanto veneraste como la buena madre te recibe en el cielo en un Magnificat.

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