Docenario Guadalupano

Docenario Guadalupano

 

Joaquín Gallo Reynoso, sacerdote jesuita

Dogmas, títulos y advocaciones marianas y Santa María de Guadalupe.
Hemos estado contemplando y considerando algunos títulos y dogmas marianos que es imposible no relacionarlos con el Acontecimiento Mariano Guadalupano sucedido en 1531 en México y prolongado hasta ahora por la acción del Espíritu Santo con una colaboración muy estrecha de nuestra Morenita Amada y Madre nuestra, María. En este tiempo de Pascua, y como preparación a la fiesta de Pentecostés, vamos a hacer estas consideraciones.
Que Ella nos siga preparando para una recepción dinámica de nuestra parte del mismo y Santo Espíritu.
Primera consideración: María, Hija gloriosa del Padre y Discípula amada del Espíritu Santo, acoge con suavidad, emoción y alegría el don de la Encarnación… Decimos en el Credo: “Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo”. Ella recibió también el encargo de acoger del mismo modo su maternidad espiritual sobre sus hij@s de América (Lc 1, 26-35). Le dijo a Juan Diego: “Soy su Madre compasiva, tuya y de todos los habitantes de esta tierra…” (N.M. 29 y 30).
Jaculatoria apropiada: María, llena de alegría, recuérdanos que Jesús es fuente de nuestra vida, nuestra paz y nuestra luz.
Segunda consideración: Nuestra Santa Madre visitó con mucha disponibilidad y premura a su prima Isabel al saber que estaba esperando a su hijo (Lc 1, 36-45); lo mismo hizo en América para servir y consolar al pueblo cristiano naciente en un contexto de dolor y esperanza. Su Hijo amado visitó y buscó a sus amig@s cuando resucitó para fortalecerlos y consolarlos…
Aprendamos de Él y de Ella esta sabrosa solidaridad…
Tercera consideración: María participó con mucha alegría en la vida cultural y religiosa de su pueblo, con sus tradiciones y fiestas como lo vemos en las bodas de Caná (Jn 2, 1-12). Del mismo modo lo hizo en el tiempo de San Juan Diego, respetando y promoviendo los signos y tradiciones de los pueblos de este continente. Se le apareció en una fecha que culturalmente era importantísima para ellos, le dio flores, signo de la verdad de su presencia y mensaje… Hagamos todo lo posible por pasar a los demás y con los medios modernos la Buena noticia de Jesús.
Cuarta consideración: Nuestra Madre acompañó a Jesús, durante su ministerio, Pasión y muerte, de una manera cercana, piadosa, conmovedora… (Jn 19, 25-27). Del mismo modo lo hizo, y con una presencia materna preciosa, ante quienes el Espíritu Santo había ido preparando para que, cuando se diera el Acontecimiento del Tepeyac, sus hij@s la fueran conociendo y aceptando como su verdadera Madre, en el contexto del dolor tan tremendo que estaban viviendo ante la muerte de sus culturas, tradiciones y personas; un mundo en desolación… Ella les dijo en estas circunstancias: “Allí —en su casa que pidió— les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, miserias y dolores…” (N.M. 32).
Agradezcámosle este compromiso que sigue viviendo en el Tepeyac… y hagamos lo posible por acompañar a los que están sufriendo algo en este tiempo de Pascua…
Quinta consideración: María gozó la presencia de su Hijo Glorificado y acompañó a la Iglesia naciente, de manera especial, desde Pentecostés con la venida del Espíritu Santo. En el nuevo Pentecostés de la Iglesia mexicana y americana Ella acompañó gozosa la resurrección de pueblos que habían perdido toda esperanza. Glorifiquemos a nuestro Dios junto con Ella recitando el Magnificat (Lc 1, 46-55). Hagamos todo lo posible por formar comunidades vivas y muy fraternas que inviten a otros a vivir la vida que nos han traído Jesús y el Espíritu Santo, con la ayuda de María, de parte del Padre.
Celebraciones marianas en este mes: la Visitación de María, fiesta principal y más antigua del mes (31), Nuestra Señora de Fátima (13), del Rocío y la de la Strada (de la Calle, de los jesuitas). También, el 24, María Auxiliadora (de los Salesianos) y Nuestra Señora de Sheshan (China).
* * *
Anunciamos, llenos de alegría, y con nuestra Madre María, que Jesús resucitó.




Volver arriba