“Dios estaba en espera de mí”

En el Auditorio Nacional vive una gran experiencia

Hola, quiero contarles la experiencia que viví el 17 de agosto cuando fui invitada a una adoración en el Auditorio Nacional.

Realmente no tenía deseos de asistir; salí un poco tarde, desanimada. Durante el trayecto sentía algo en el corazón que no puedo describir, quería llorar. Llegué al recinto y le envié un mensaje a mi amiga que me hizo la invitación. No me pudo contestar. Esperé afuera, había ahí una monjita con varios niños, volteó, me miró y dijo: “¿Quieres un boleto para entrar?”. Aunque dudosa, le contesté que sí y me hizo la aclaración de que era un boleto preferencial, pero no le entendí.

Entré, vi las playeras de promoción y compré una; al seguir, uno de los vigilantes del Auditorio nos indicó que los boletos con distintivo rojo se formaban en una sola fila y yo tenía uno así. Bajábamos y bajábamos… Llegamos y me di cuenta que estaba muy cerca del escenario; se me salieron las lágrimas, lo compartí con un amigo por celular y me dijo: “Qué padre, vívelo y pide por mí”.

Dios es maravilloso. Cielo Abierto es una nueva forma de llevarlo, de evangelizar. Le agradezco a Dios con mi corazón, sé que Dios me esperaba, me dio la bienvenida y me acogió de una manera muy especial; así lo sentí esa noche de adoración.

Él la preparó con amor para mí y para cada uno de los que lo acompañamos en esa noche. Dios es bueno, es maravilloso y, aunque caminé a contracorriente, sé que mi Jesús está siempre conmigo. Me compromete a vivir con alegría y gozo y darle mis manos y mi voz. Alabado sea hoy y siempre. Dios los bendiga y los siga llevando de su mano.- Araceli.- Si tienes un testimonio para compartir, comunícate con Ana María al teléfono 944-96-73 o escribe al correo testimonios [email protected]




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