¿Cuánto vale la dignidad humana?

Las personas que dan ejemplo se quieren y respetan
Un día, platicando con mi mamá, me habló de una amiga muy querida que estaba sufriendo por la enfermedad de su esposo… Al cabo de un rato le pregunté que dónde estaban los hijos de ese matrimonio, a lo que respondió con tristeza: encerrados en sus propios problemas…

En la noche, cuando me fui a dormir, recé por esta señora, por su esposo y su familia. Mientras conciliaba el sueño, agradecí a Dios tener una madre con quien compartir y que tanto me ha enseñado.
Me dormí pensando en las mujeres que admiro y que considero han marcado mi vida para bien.

Reafirmé que para mí una gran mujer es fuerte, pero sabe reconocer su debilidad y pedir ayuda; es generosa, se da y sabe recibir, lo que impulsa a otros a darse en lugar de acomodarse y ser meros receptores de cariño y beneficios. Y, sobre todo, una gran mujer es la que se quiere y se respeta profundamente, enseñando a los que la rodean el valor de la dignidad humana por como ella se percibe y se comunica. Esas mujeres que, lejos de monopolizar el bien, son capaces de corresponsabilizar a otros con él.

Ellas son esencialmente grandes, porque engrandecen a otros, en lugar de inutilizarlos haciéndoles la tarea de la vida.— Verónica.— Si tienes un testimonio para compartir, comunícate con Ana María al 944-96-73 o escribe a testimonios_ [email protected]




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