Pone a su mamá en manos del Niño de Atocha

Reza la novena y su madre empieza a mejorar de salud

Hace cuatro años, mi madre sufría de fuertes dolores estomacales, fiebres, diarreas y demás molestias gastrointestinales. El informe médico decía que era urgente una cirugía del colon para extirparle un tumor que obstruía el intestino.

Mi madre de 75 años y sus hijos nos sentíamos muy preocupados, por su endeble estado de salud física y emocional. Después de la operación, el doctor nos informó que le extirpó gran parte del colon pues el tumor, al parecer maligno, ya había abarcado hasta una parte de la vejiga y que necesitaría quimioterapia. A ella se le ocultó la verdad, para que su recuperación física fuera menos difícil. Pero vinieron más complicaciones, como una fístula en la vejiga, que no cesaba, pues ya no drenaba por las sondas urinarias y todo se mezclaba en un solo ducto de salida rectal con alto riesgo de infección mortal.

Me encontraba muy afligida por esta situación y una noche en sueños me vi llorando y muy afligida, pues ya no sabía qué iba a pasar con mi mamá, en eso una señora joven de tez clara me habló y de forma muy dramática me dijo: “Rézale al Santo Niño de Atocha, ahí está, míralo.” y me mostró indicando con su brazo y mano extendida a un señor joven, de tez clara, un poco robusto, vestido de azul, cabello ondulado, sentado y sonriendo serenamente.

De pronto mi sueño se interrumpió y desperté pensando en lo que había visto. Más tarde, mientras atendía a mi mamá, sentí una inquietud inexplicable, entonces le conté mi sueño. La enfermera que se encontraba con ella me dijo: “Dios te está pidiendo que le reces al Niño de Atocha”. Investigando entre familiares y amistades sobre esta devoción, me regalaron una copia de la novena y la comencé a rezar, el estado de salud de mi madre fue mejorando, y se le hicieron nuevos tratamientos. Posteriormente en septiembre nos ofrecieron por tres días a un Niño de Atocha peregrino que está hecho de madera de una sola pieza y tiene cerca de 100 años de existencia, y le pertenece a una señora de la colonia Santa Rosa.

En noviembre nos lo ofrecieron nuevamente y rezamos su novena. Ahora lo recibimos cada año en nuestra casa. Actualmente mi mamá se encuentra estable de salud y al parecer no hay signos de la enfermedad maligna. Por lo anterior y por habernos acercado a Dios, les comparto con infinita gratitud la siguiente oración:

“Sapientísimo Niño Jesús de Atocha, general protector de todos los hombres, general amparo de los desvalidos, médico divino de cualquier enfermedad. Poderosísimo niño, yo te saludo, yo te alabo en este día y te ofrezco estos tres Padrenuestros, tres Avemarías y Gloria, en memoria de aquella jornada que hiciste, encarnado en las purísimas entrañas de tu amabilísima madre, desde aquella ciudad santa de Jerusalén hasta llegar a Belén.

“Por dichos recuerdos que hago en este día, te pido me concedas lo que suplico, para lo cual presento estos méritos y los acompaño con los del coro de los querubines y serafines, que están adornados de perfectísima sabiduría, por los cuales espero, preciosísimo Niño de Atocha, feliz despacho en lo que te ruego y pretendo, y estoy cierto que no saldré desconsolado de ti, y lograré una buena muerte, para llegar a acompañarte en el Belén de la Gloria. Amén”. (Se hace la petición y se rezan enseguida tres Padrenuestros, tres Avemarías y el Gloria).- Míriam

Si tienes un testimonio para compartir comunícate con Ana María al 944-96-73 o María Luisa al 927-54-74. También escribe a testimonios_ [email protected]


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