“Nuestra vida es la danza”: Héctor Fink

El coreógrafo pide teatros para hacer más espectáculos

El coreógrafo Héctor Fink Mendoza, director de la Escuela de Danza de la Ciudad de México, celebra 41 años al frente de esta institución

MÉXICO (Notimex).- Que los teatros abran sus puertas a las escuelas de danza, para difundir el trabajo de esas instituciones y promover los nuevos talentos, fue la petición del coreógrafo Héctor Fink Mendoza, con 41 años al frente de la Escuela de Danza de la Ciudad de México.

“Nuestra vida es la danza” dice Fink. , y habla de sus metas al frente de esa institución, recuerda su vida como bailarín, coreógrafo y empresario, y de la necesidad de que las escuelas de arte dispongan de espacios para presentar su trabajo.Para el coreógrafo, lo relevante no es la dimensión de la escuela que encabeza, lo más importante es el profesionalismo de sus instructores, el amor que infunden a sus alumnos en la enseñanza y la pasión que estos reflejan en cada ensayo y presentación.

“Lo que falta son teatros, que nos los presten, porque siempre los alquilan”, si se contara con ellos se podrían presentar funciones cada mes y sería una maravilla, teatros dedicados a esto”.

Recuerda sus inicios en la danza, cuando su compañera de preparatoria Martha Vargas Delgadillo estudiaba en Bellas Artes lo invitó a inscribirse en la clase de danza folclórica: “se me abrió el mundo y dije: esto es lo que yo quería”, pues había estudiado actuación, piano y pintura, sin adentrarse como lo hizo con la danza.A los 20 años Fink fue invitado por Elena Noriega, “La China”, a participar en su grupo de danza contemporánea en la Academia Mexicana de la Danza, lo que le permitió especializarse en esa variante, además de ballet clásico, flamenco y danzas orientales, entre otros géneros.Atrás dejó la tradición familiar de cantantes de opera, actrices, directores de cine e incluso escritores. La danza llenó su vida, los lienzos que pintó pasaron a los buenos recuerdos igual que sus participaciones actorales en teatro con Oscar Ledesma o Héctor Azar, porque “la danza fue lo que me llamó, lo que me llenó el alma”.

Con la Compañía Nacional de Danza, Fink recorrió Rusia, China, Checoslovaquia, Rumania y las naciones de la entonces Europa Occidental.

En China estudió danzas orientales y se presentó con ellas en el Teatro Nacional de ese país. y, para ratificarlo, muestra con orgullo fotografías con su maestra: Hector Fink con Kimono, Héctor Fink con abanicos, caracterizado con rasgos orientales.”Ibamos en la gira, por ejemplo en un crucero por el río YangTsé con mi maestra, y nos poníamos a trabajar, a saber cómo mover los brazos, cómo mover los ojos. hay que moverlo todo, el cuerpo entero, en las danzas en China interviene todititito el cuerpo”.A su regreso a México continuó con sus actividades en la Compañía Nacional de Danza, pero el desgarre en una ingle le afectó los tendones hasta los dedos del pie, motivo y causa para que el coreógrafo dejara el ballet, pero no la danza folclórica.A invitación de Miguel Alvarez Acosta, director de Bellas Artes, Héctor Fink formó su compañía Danzas y Cantos de México, y comenzó a trabajar en el organismo de Promoción de Cultura de Relaciones Exteriores.

“Miguel Alvarez Acosta, que era director de Bellas Artes, me dijo vente para acá” y ahí formó la primera compañía de danza folclórica, “fuimos la primera generación de alumnos graduados de la Academia de la Danza Mexicana”, la que abrió los Juegos Olímpicos de México 1968 y posteriormente haría innumerables giras por México y el extranjero.

Más tarde con ese grupo se presentó en el cabaret Plaza Santa Cecilia, en pleno centro de Garibaldi, donde permaneció por 12 años con un espectáculo netamente mexicano que incluía danzas prehispánicas, el ritual de los voladores de Papantla y danzas folclóricas.

Con Danzas y Cantos de México, Héctor Fink incursionó en la televisión y se presentó durante 18 años en la apertura del programa dominical de Raúl Velasco.

Al frente de la Escuela de Danza del Distrito Federal, se ha dado a la tarea de preparar a jóvenes bailarines e incluso de incorporarlos a su compañía, la cual por ahora está en proceso de reorganización.

Su currículum incluye el festival Patria Grande, organizado por el gobierno capitalino, montado con su compañía y orientado a enaltecer el folclor nacional, presentaciones en las que participan grupos de danza de distintos puntos del país.”Hicimos una serie de actuaciones en la Teatro de la Ciudad, en el Museo de la Ciudad de México, y decían México Mágico”. Le han dado muchos nombres al espectáculo pero la compañía es Danzas y Cantos de México, aclara.

Al frente de la Escuela de Danza del Distrito Federal, Fink Mendoza habla de los proyectos que tiene para ese plantel: formar bailarines con categoría e intuición necesaria para estar en cualquier compañía de danza. ‘Tenemos bailarines, alumnas que han salido de aquí de la escuela, se han ido y han sido primeras bailarinas’. En la escuela se ha ido más allá en la enseñanza de las diversas técnicas, desde ahora se les prepara para las innovaciones en este campo: “se reúnen todas las técnicas y las armas, el circo, la danza, el teatro y la mímica, todo”, explica Fink y refiere como ejemplo el Cirq du Soleil. “Eso es lo que se está buscando, no queremos hacer bailarines contemporáneos exclusivamente, sino abrirles el campo a los muchachos para que puedan irse a cualquier compañía que los llame; que tengan la habilidad y la técnica necesarias’. “Nuestra vida es la danza, y además de eso yo me siento muy ufano de mi traje nacional, y de poderle dar a la niñez y a la juventud mexicana ese impulso hacia la danza”, concluye Fink quien este sábado será homenajeado por sus propios alumnos en el Teatro del Ferrocarrilero, en reconocimiento a su trayectoria y al impulso que da a la danza en México.

Escuela | Danza

Bailarines integrales como los artistas del Cirque Du Soleil busca formar Fink en la Escuela de Danza de la Ciudad de México.

Mimos, actores y más

“No queremos hacer bailarines contemporáneos nada más, sino abrirles el campo a los muchachos para que puedan irse a cualquier compañía que los llame”, asegura.




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