Notas de la Arquidiócesis
Los diáconos Efraín Omar Pérez Bojórquez, José Guadalupe Pech Balam y Pablo Pérez Amézquita recibirán el Orden Sacerdotal.— El cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero, destaca el papel de las madres en la formación del sacerdote
DECANATO UNO
Los integrantes del decanato “San Ildefonso de Toledo” se reunirán pasado mañana miércoles, a las nueve de la mañana, en el anexo del templo de Nuestra Señora de la Consolación (Monjas).
COLEGIO DE DECANOS
Los integrantes del Colegio de Decanos se reunirán el próximo viernes 11, a las diez y media de la mañana, en el anexo de la iglesia parroquial de Santiago Apóstol.
ORDENACIÓN SACERDOTAL
El padre Jorge Antonio Laviada Molina informa que, Dios mediante, el arzobispo, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, conferirá el sacramento del Orden Sacerdotal a los diáconos Efraín Omar Pérez Bojórquez, José Guadalupe Pech Balam y Pablo Pérez Amézquita, el lunes 28 próximo, a las siete de la noche, en la Catedral.
CARDENAL PIACENZA
El cardenal Mauro Piacenza escribió recientemente una carta dirigida a todas las mamás de los sacerdotes y seminaristas, la cual transcribimos a continuación:
“El pueblo cristiano ha venerado siempre, con profunda gratitud, a la Bienaventurada Virgen María, contemplando en Ella la causa de toda nuestra verdadera alegría. La Iglesia mira, con admiración y profunda gratitud, a todas las madres de los sacerdotes y de cuantos, recibida esta altísima vocación, han emprendido el camino de formación y con profunda alegría me dirijo a ellas”.
“Los hijos, que ellas acogieron y educaron, fueron elegidos por Cristo desde la eternidad para convertirse en sus ‘amigos predilectos’ y, así, vivo e indispensable instrumento de su presencia en el mundo. Por medio del sacramento del Orden, la vida de los sacerdotes es definitivamente asumida por Jesús e inmersa en Él, de modo que en ellos es Jesús mismo el que pasa y actúa entre los hombres. Este misterio es tan grande que el sacerdote es también llamado ‘alter Christus’, ‘otro Cristo’”.
“Su pobre humanidad, elevada por la fuerza del Espíritu Santo a una nueva y más alta unión con la persona de Jesús, es ahora lugar del encuentro con el Hijo de Dios, encarnado, muerto y resucitado por nosotros”.
“Cuando cada sacerdote enseña la fe de la Iglesia es Cristo el que habla en él, habla al Pueblo; cuando, prudentemente, guía a los fieles a él confiados, es Cristo el que apacienta a las propias ovejas; cuando celebra los sacramentos, en modo eminente la Santísima Eucaristía, es Cristo mismo el que a través de sus ministros obra la salvación del hombre y se hace realmente presente en el mundo. La vocación sacerdotal, normalmente, tiene en la familia, en el amor de los padres y en la primera educación en la fe aquel terreno fértil en el cual la disponibilidad a la voluntad de Dios puede radicarse y extraer la indispensable nutrición”.
“En esta novedad, Cristo actúa en la vida de aquéllos que ha elegido y llamado, todos los familiares —y las personas más cercanas— están implicados pero es ciertamente única y especial la participación que corresponde a la madre del sacerdote. Únicas y especiales son los consuelos espirituales que le afluyen por haber llevado en su seno a quien se ha convertido en ministro de Cristo. Toda madre no puede sino alegrarse en ver la vida del propio hijo, no sólo realizada sino investida de una especialísima predilección divina que abraza y transforma para la eternidad”.
“Si aparentemente, en virtud de la vocación y la ordenación, se produce una inesperada ‘distancia’ respecto a la vida del hijo, misteriosamente más radical de toda otra separación natural, cada madre de un sacerdote es misteriosamente ‘hija de su hijo’. Hacia él podrá ejercer también una nueva ‘maternidad’ en la discreta, pero eficacísima e inestimablemente valiosa, cercanía de la oración y en la ofrenda de la propia existencia por el ministerio del hijo”.
“Esta nueva ‘paternidad’ a la que el seminarista se prepara, que al sacerdote es donada y de la cual el Pueblo Santo de Dios se beneficia, necesita ser acompañada por la oración asidua y por el personal sacrificio para que la libertad de adhesión a la voluntad divina se renueve y robustezca continuamente, para que los sacerdotes no se cansen nunca en la cotidiana batalla de la fe y unan, cada vez más totalmente, la propia vida al sacrificio de Cristo Señor”.
“Tal obra de auténtico sostén, siempre necesaria en la vida de la Iglesia, parece hoy más urgente que nunca, sobre todo en nuestro Occidente secularizado, que espera y pide un nuevo y radical anuncio de Cristo, y las madres de los sacerdotes y de los seminaristas son un verdadero ‘ejército’ que desde la Tierra eleva al Cielo oraciones y ofrendas y, todavía más numeroso, desde el Cielo intercede para que cada gracia sea derramada sobre la vida de los sacros pastores”.
“Por esta razón, deseo con todo el corazón animar y dirigir un particularísimo agradecimiento a todas las madres de los sacerdotes y seminaristas y a todas las mujeres que han acogido el don de la maternidad espiritual hacia los llamados al ministerio sacerdotal, ofreciendo la propia vida, la oración, los propios sufrimientos y las fatigas, como también las propias alegrías, por la fidelidad y la santificación de los ministros de Dios, haciéndose así partícipes, a título especial, de la maternidad de la Santa Iglesia, que tiene su modelo y su cumplimiento en la divina maternidad de María Santísima. Un especial agradecimiento, por último, se eleve hasta el Cielo a aquellas madres que, llamadas ya de esta vida, contemplan ahora plenamente el esplendor del Sacerdocio de Cristo, del cual sus hijos se han convertido en partícipes y por ellos interceden, en modo único y, misteriosamente, mucho más eficaz”.— Cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero.
PLÁTICAS
PREBAUTISMALES
Sagrario Metropolitano: sábado, 7 a.m. Fátima: lunes, 8 p.m. San José de la Montaña: domingo, 8 a.m. San Cristóbal: lunes y martes, 8 p.m., y sábado, 7 p.m. Corpus Christi: miércoles, 7:30 p.m. María Inmaculada: martes, 7:30 p.m. Santa Lucía: sábado, 5 p.m.
PLÁTICAS PARA
LA CONFIRMACIÓN
San Cristóbal: miércoles y jueves, 8 p.m., y domingo, 6:30 a.m.
PLÁTICAS
PREMATRIMONIALES
Santiago Apóstol: domingo, 8 a.m.— Presbítero doctor Manuel Ceballos García.— Correo electrónico: notas
[email protected]