No es tan fácil ser un buen conductor

Su labor resulta similar a la de un mariscal de campo

Mientras disfrutaba un soberbio partido del deporte de los empujones (Atlanta Vs. Seattle) encontré similitudes entre la tarea del Mariscal de Campo (M-C) y la conducta de un conductor apto y seguro.

Me explico: de entrada, cada M-C y cada conductor deben estar bien enterados de las reglas del juego (reglamentos respectivos).

Uno no sale al emparrillado o el otro al pavimento sin tener claro lo que se puede y lo que no se debe hacer.

Claro, en ambos casos hay controversias que dirimir; en el caso deportivo tienen un grupo de réferis y si no hay consenso, consultan las videograbaciones y emiten veredicto. En el caso de un siniestro vial, el automovilista cuenta con el seguro del coche y en última instancia con el perito de vialidad, quien, por cierto, en determinados lugares también puede pedir “tiempo” para consultar los vídeos de la SSP.

El M-C tiene que establecer una estrategia de juego en cada lance, así como el manejador planear su ruta en cada salida. Cuando el primero recibe el ovoide, escudriña su horizonte y decide (en caso de pase) a quien se la mandará.

El segundo, cuando prende su auto y avanza, cuenta con microsegundos para decidir su comportamiento en la ruta.

El M-C en caso de no encontrar receptor y percibe la inminencia de su derribe, se suelta o se deja caer para evitar daños mayores. El conductor prevenido hace algo similar en una colisión. Si puede, desciende la velocidad, y dirige el vehículo donde menos daño humano pueda causar.

Un enemigo: el clima

También es muy importante el clima en ambos escenarios porque así como el partido está pactado en el estadio con cupo vendido, los conductores, en muchos casos, tienen que desplazarse so pena mayúscula, y así como no se puede suspender un juego por nieve o aguacero, los conductores -en muchas ocasiones- tampoco tienen la opción de postergar la salida, y tendrán que lidiar con condiciones adversas por clima, hora o condiciones de tráfico.Cuando el equipo ofensivo está en la banca, el M-C y el entrenador repasan su actuación previa y hacen cambios de estrategia o jugadores si es necesario. En el caso del automovilista, cuando le toca revisión o sucede una descompostura al auto, el conductor y el mecánico hacen lo mismo, ejecutan los cambios mecánicos que amerita el coche para su buen desempeño o incluso deciden cambiar partes importantes del vehículo, como en el equipo de fut.Cuando el M-C anota un touch-down por él mismo, se siente realizado y es aclamado como héroe. El buen conductor, al término de un viaje largo (varias horas) en condiciones atmosféricas borrascosas y caminos inseguros, el conductor seguro siente lo mismo que el M-C al llegar a su destino porque logró su meta y aumentó su autoestima como conductor, aunque nadie lo aclame como héroe.En mi opinión ser un buen conductor tiene tanto o más mérito que el mejor M-C de la NFL.-

Jugador | Similitud

El mariscal de campo se lucirá tanto como se lo permita su propio equipo.

Destrezas

De la misma manera el buen conductor llegará con bien a su destino programado gracias a sus propias destrezas y las características y condiciones de su automóvil, y siempre, con una pizca de suerte.

Mérito

“Ser un buen conductor tiene tanto o más mérito que el mejor mariscal de la NFL”.




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