Monte Albán, guardián milenario de los valles oaxaqueños

Monte Albán, guardián milenario de los valles oaxaqueños

La Unesco declaró el Monte Albán Patrimonio de la Humanidad el 11 de diciembre de 1987.- Foto: Internet

La Unesco declaró el Monte Albán Patrimonio de la Humanidad el 11 de diciembre de 1987.- Foto: Internet

OAXACA (Notimex).- Enclavada entre las montañas que rodean la ciudad de Oaxaca, se observa en lo alto de un cerro la zona arqueológica de Monte Albán, joya de las culturas de la región las cuales dominaron la región de los Valles Centrales de Oaxaca.

Monte Albán, considerada desde 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue fundada aproximadamente en el siglo V antes de Cristo (A.C) por los zapotecas quienes la convirtieron en uno de sus centros urbanos más importantes.

Durante centurias el pueblo zapoteco tuvo relación con otras culturas como la teotihuacana, la olmeca y en mayor parte con los mixtecos, quienes heredarían las glorias un imperio que dominaba desde lo alto al resto de etnias de la región.

Esta metrópoli prehispánica fue el escenario de varias innovaciones importantes en el contexto mesoamericano al crear un estilo artístico más o menos característico, así como la creación de un sistema de escritura propio, cuyas evidencias más antiguas se pueden contemplar en sus edificios y ciudades satélite.

Como en otras partes de Mesoamérica, los restos de las edificaciones precolombinas de Monte Albán son en su mayoría los restos de las plataformas piramidales que sostuvieron las edificaciones dedicadas al culto religioso, a la administración pública o los restos de conjuntos habitacionales de los estratos dominantes de la sociedad.

Sin embargo, gracias a los trabajos de mapeo del cerro, también se ha podido conocer la organización de los barrios habitacionales de la ciudad. Mientras el conjunto monumental se organiza en torno a la plaza central, las habitaciones de los estratos sociales más bajos se localizaban en terrazas construidas ex profeso.

La arquitectura monumental de Monte Albán recibió la influencia de los primeros centros urbanos de los Valles Centrales de Oaxaca, como San José Mogote y Dainzú.

Algunas de las construcciones rescatadas en la zona arqueológica de Monte Albán constan de dos o más cuerpos superpuestos. Este rasgo arquitectónico es resultado de la influencia de Teotihuacan sobre la capital zapoteca.

En comparación con otros núcleos urbanos de la Mesoamérica precolombina, las edificaciones de Monte Albán poseen alzados bastante más modestos, incluida la Plataforma Sur, que es la plataforma más alta del centro ceremonial.

La ciudad contaba con una plaza central, de 200 metros de ancho por 300 de largo, cuyos restos se pueden observar en el centro de la ahora zona arqueológica ubicada a 400 metros sobre el nivel del mar.

Este espacio arquitectónico constituyó el corazón urbanístico de Monte Albán, y en torno a él se encontraban las principales edificaciones de la ciudad.

Como la mayoría de los centros ceremoniales prehispánicos, la zona arqueológica de Monte Albán cuenta con un juego de pelota. Este recinto es conocido como Juego de Pelota Grande, a diferencia de otra construcción, también dedicada al juego de pelota, muy cercana a la Tumba 105, el cual es conocido como Juego de Pelota Chico.

Las dimensiones del juego de pelota son de aproximadamente 25 metros de largo y de siete por 22 metros en los extremos conocidos como cabezales. La longitud interior, incluyendo los cabezales, en su totalidad es de aproximadamente 40 metros.

En Monte Albán el juego de pelota se practicaba golpeando la pelota con la cadera, codos y rodillas. Los jugadores hacían pasar la pelota de un lado a otro; los muros inclinados ubicados a los lados de la cancha se cubrían con una gruesa mezcla de cal para crear una superficie que hiciera a la pelota regresar al campo de juego.

En esta zona arqueológica se construyeron cinco canchas de Juego de Pelota, hecho que confirma la importancia de dicho juego a nivel regional. El “Juego de Pelota Grande” se construyó aproximadamente en

Este centro zapoteco contaba también con palacios y grandes edificaciones que albergaban a los mandatarios de la época., así como a la clase clerical que mantenía en contacto a dicha civilización con sus deidades.

La observación astronómica dio a la sociedad prehispánica el conocimiento necesario para calcular los ciclos de la agricultura, conocer los cambios de estación, la proximidad de las lluvias, las épocas de recolección de plantas medicinales; así como para pronosticar acontecimientos futuros y orientar las construcciones, calles, avenidas y plazas hacia los puntos cardinales.

En la Gran Plaza se encuentran dos edificaciones que fungieron como observatorios astronómicos, que están relacionados con edificios de otras zonas arqueológicas ubicadas en el Valle de Oaxaca, un ejemplo es el “Caballito Blanco” de la zona de Yagul.

Con todo ello, Monte Albán es la zona arqueológica más importante de la entidad y de los principales tesoros de México, debido a su importancia, concedida por el control religioso, político y económico que ejerció el estado zapoteco sobre la población del valle de Oaxaca durante más de 13 siglos.

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