Moda bien hecha y humana

Brunello Cucinelli trabaja con una visión renacentista

Un visitante a la Feria Pitti Uomo en el módulo de Aeronautica Militare. En el evento también se exhiben los diseños de Brunello Cucinelli

FLORENCIA, Italia (EFE).- Al más puro estilo del Renacimiento italiano, Brunello Cucinelli confecciona con cachemira prendas en las que la calidad es sinónimo de artesanía, de trabajo bien hecho y también de humanidad, porque el empresario no concibe que la gente trabaje incómoda, en malas condiciones.

“Entiendo el trabajo como una expresión del ser humano. Sólo se puede hacer calidad cuando no se daña a la humanidad”, expresa el creador, uno de los participantes en la 85a. edición de la Feria Pitti Uomo, que empezó anteayer y termina mañana.

Para Cucinelli, la naturaleza, el arte y el espíritu humano son los pilares del trabajo, que se engloba en el capitalismo contemporáneo. “Los beneficios empresariales no me ayudan a alcanzar mi sueño. Lucho por preservar la dignidad del hombre”.

Con firmeza y vitalidad, este empresario sostiene que es posible un capitalismo ético: “Las cosas han cambiado y el capitalismo tal y como lo entendemos está pasado de moda; ahora debe ser contemporáneo, que se mueva con los tiempos que corren”.

Brunello Cucinelli (Castel Rigone, 1953) llega a la cita puntual, vestido de manera impecable en tonos grises, azules y blancos y envuelto en un halo urbano.

“Después de años vistiendo de sport regresa un estilo más refinado y cosmopolita, más de ciudad”, dice este italiano que se levanta de la silla para mostrar con entusiasmo los detalles de la colección.

Superposición

“Mira qué mezcla de colores tan bellos, tonos que ofrecen un conjunto global”, expresa Brunello, para quien los complementos perfilan y definen el estilo y “marcan la diferencia”. El concepto de superposición de prendas está presente en toda la colección, un efecto que es posible gracias a la ligereza de las piezas y la mezcla inteligente de tejidos, junto a la armoniosa combinación de colores.

“La superposición de prendas ofrece un estilo urbano, armonioso y muy elegante, pero sólo es apto cuando las piezas son ligeras”, precisó.

La colección para el otoño invierno recupera el buen vestir con trajes de chaqueta entallados y pantalones entubados con vuelta a 3.5 centímetros del zapato. “Es la única forma de lucir un buen calzado”. También se ven pantalones de pinzas con botas de cordones y chamarras de cuadros, “un estilo más joven, ideal para ir a la universidad”, dice.

“Los italianos somos los padres espirituales de la moda”, asegura Cucinelli, quien recuerda que “los senadores romanos marcaron la diferencia social con la ropa, y más tarde en el Renacimiento italiano las prendas alcanzaron un valor muy alto”.Amante y “fan número uno” de la cultura mediterránea, reside en Umbría, concretamente en el pueblo medieval de Solomeo, donde puso en pie una empresa que lucha por hacer las cosas bien. “Mi deseo es rendir culto a la tradición, a la artesanía”, indica.Como prueba, Cucinelli se vuelve a levantar del sillón y se desabrocha el botón superior de su chaqueta para mostrar que la prenda está hecha a mano, pespunte a pespunte.”Tenemos que cuidar nuestra cultura”, puntualiza. Y es que este empresario, que fue un humilde campesino hasta los 15 años, vive pegado a sus raíces y su tierra y lucha por cuidarlas, al tiempo que fomenta su admiración a filósofos clásicos como Socrátes y Séneca.El bar de su pueblo fue su escuela. Allí, junto a los mayores del lugar, entre cafés y partidas de cartas, aprendió lecciones de vida. “Las horas de bar fueron un auténtico aprendizaje”.Después estudió Ingeniería y la abandonó para trabajar la cachemira. Han cambiado mucho las cosas desde que en 1978 arrancó su empresa con cuatro prototipos de suéteres. Ahora cotiza en Bolsa y tiene más de 50 tiendas por todo el mundo. “La clave del éxito radica en el trabajo manual, la calidad y una distribución exclusiva, no masiva”.Cucinelli mira el futuro con optimismo. “Creo que a Europa le tiene que llegar su momento, pero tenemos que invertir en el ser humano; si no, es imposible producir”.

Ropa | Colección

En contraste con la temporada anterior, la escala de grises alcanza un mayor protagonismo.

Paleta cromática

La paleta cromática de Brunello Cucinelli se basa en tonos medios, como gris, castaño, beige y azul en todas versiones.

La moda marca

“En este momento no se impone el color; se llevan los tonos neutros y relajados”, asegura.

Imagen

Considera que una chaqueta de calidad es básico para proyectar una buena imagen.

Orígenes

Hasta los 15 años, Brunello fue un campesino. Años después estudió Ingeniería, carrera que abandonó para trabajar la cachemira. En 1978 arrancó su empresa con cuatro prototipos de suéteres.




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