Eva Ayllón y Albita desafían las modas orgullosas de sus raíces en Nueva York

 

Emilio López Romero

NUEVA YORK (EFE).- Dos leyendas de la canción latinoamérica, la peruana Eva Ayllón y la cubana Albita Rodríguez, se suben hoy por primera vez juntas a un escenario en Nueva York para reivindicar orgullosas sus raíces y ajenas a los dictados de las discográficas.

“Agárrese Nueva York, que venimos con las baterías bien cargadas. Albita me va a poner a bailar salsa y yo le haré cantar música negra”, asegura Ayllón en una entrevista a Efe antes de arrancar el ciclo “Leyendas” en el emblemático Town Hall de Manhattan.

Vienen de presentar en Miami “Mujeres con cajones” y aterrizan en la Gran Manzana con la responsabilidad de defender sus orígenes en una ciudad “invadida musicalmente por los latinos” y por la que pasan los mejores artistas de mundo, según Albita.

Estandartes de géneros “diferentes pero complementarios” como la música criolla peruana y la guajira cubana, Eva Ayllón y Albita tienen en común su constante búsqueda por reciclarse pero sin dejarse llevar por las modas y siendo siempre fieles a sus raíces.

“Yo no llegué a mi cultura ni por moda ni por querer vender más discos, yo defiendo mi cultura simplemente porque la amo. Nací con eso y me llena de orgullo, y voy a seguir cantando música tradicional cubana hasta el final de mis días”, afirma Albita.

Ayllón, por su parte, reivindica que la música se aprenda desde casa y en la escuela, “y no a través de la televisión y la radio”, esos medios que antes “ponían de moda las canciones” y que ahora deberían “reinventarse” si quieren seguir marcando tendencias.

“Hay una tendencia a que todos los artistas suenen igual, y no sé por qué. Vengas de donde vengan te tratan de encorsetar en un mismo estilo, y me parece horrible”, se lamenta Albita, que hace años montó su productora para seguir haciendo la música en la que cree.

Instalada en Miami desde hace dos décadas, la cantante cubana cree que es un “momento espectacular” para las presentaciones en vivo de los artistas como la de hoy en Town Hall, consciente de que ya no se venden tantos discos.

“Cuando se asume el compromiso de hacer música sin complacer al mercado termina siendo una tarea quijotesca”, admite Albita, quien se emociona por igual oyendo “La piel de la canela” de Chabuca Grande o “El tren de los momentos” de Alejandro Sanz.

Emigrantes en tierra ajena por distintas causas, ambas apuestan por seguir siendo fieles a la música en la que creen, la de los afrodescendientes peruanos en el caso de Eva Ayllón, y el son y la guajira cubana en el caso de Albita.

A la “Reina del Landó”, que disfruta más que nunca de su programa de radio con el que ayuda a conectar a los peruanos que andan desperdigados por el mundo, le quedó la espina clavada de no haber podido subirse nunca a un escenario con Celia Cruz.

Su amiga Albita, que durante años disfrutó saliendo de gira con la “Guarachera de Cuba”, se quedó con las ganas de cantar junto a Mercedes Sosa, otra gran dama de la canción latinoamericana, o el gran Bebo Valdés.

“Cuba va conmigo donde quiera que vaya, impregnada en mi piel y mi alma”, asegura la ganadora de un Grammy y un Emmy. “Pero cada uno tienen su propia Cuba. En mi caso intento que sea la de la unidad, la que nos dieron nuestros antepasados”, responde sobre su tierra.

Por su parte, Ayllón rehuye, como siempre ha hecho, de la política. “No tiene nada que ver con la música, es bueno que exista, pero está llena de cosas conflictivas, un nunca ponerse de acuerdo, al contrario que la música, que une y amansa a las fieras”, asegura.

Y aunque reconoce que le gustaría alguna vez que sus producciones fueran premiadas, ha sido candidata al Grammy en muchas ocasiones pero nunca se ha llevado el galardón”, Ayllón asegura que lo que realmente le mueve es “el aplauso del público”.

Aplausos que ya han cosechado en Miami y Nueva York y que esperan seguir oyendo en otros lugares. De momento ya han confirmado Ecuador junto a Patricia González, y para el año próximo esperan presentarse en España con la artista canaria Olga Serpa.




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