Merecen respeto y reconocimiento

A las enfermeras y enfermeros, ¡feliz año 2014! Iniciamos un nuevo año con la gracia y bendición de Dios.

Un nuevo año en el que seguramente vendrán nuevas oportunidades, retos, sacrificios, éxitos, logros, etcétera. Lo que siempre pedimos para el nuevo año: salud, trabajo y unión. ¿No es así?

Ciertamente, no está totalmente en nuestras manos tener una vida saludable. Continuamente estamos sujetos a los factores ambientales, químicos, tóxicos, etcétera. Y muchas veces hasta un mosquito nos puede llevar a la cama por varios días, pero sí que podemos poner de nuestra parte para que nuestra salud se encuentre en buenas condiciones. Es decir, no exponernos corriendo riesgos que no son necesarios. Busquemos ante todo la prevención con hábitos higiénicos y de salud que nos acompañen los 365 días del año.

Respeto

Por otra parte, este 6 de enero celebramos el Día de la Enfermera o Enfermero. Estas personas que nos cuidan, atienden y se preocupan de nuestra salud cuando nos encontramos en el hospital merecen nuestro reconocimiento y respeto.

Muchos de ellos y ellas son verdaderamente como esa luz que encienden el día de su graduación, pues llevan esperanza de aliviar el dolor y el consuelo que cura.

Recientemente, el papa Francisco en una de sus homilías en la Casa Santa Martha dijo, hablando de la ternura de Dios: “La imagen que me viene es la de las enfermeras, la de una enfermera en un hospital, que cura las heridas una a una, pero con sus manos. Dios se involucra, se mete en nuestra miseria, se acerca a nuestras llagas y las cura con sus manos, y para tener manos se ha hecho hombre”.

Celebración

Por este motivo, la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Yucatán quiere hacer presente a todas las enfermeras y enfermeros con una celebración eucarística el lunes 6 de enero en la Catedral de Mérida, presidida por el señor Arzobispo de Yucatán, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, a las 8:15 a.m. Están todos invitados a darle gracias a Dios por los cuidados que hemos recibido de estas personas. Y al mismo tiempo para pedir que cada día haya más hombres y mujeres que quieran servir a la sociedad como enfermeras o enfermeros.

Dios les pague y les recompense la enorme labor que realizan en bien del ser humano, de toda la persona. Muchas gracias enfermeras, que Santa Águeda, patrona de las enfermeras, interceda por ustedes, las proteja y acompañe.- Presbítero Alejandro de Jesús Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud. Correo electrónico: [email protected]




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