Mensaje de María

En pleno siglo XXI, el mensaje del Tepeyac sigue teniendo actualidad y vigencia para miles de mexicanos, en virtud de que nos hace reflexionar que la Virgen Santa María de Guadalupe es nuestra Madre, al decirle a Juan Diego, y también a nosotros: “¿No estoy aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo?”.

También nuestra madre María de Guadalupe solicita que se le construya una casa o un templo: “Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a ti y a todos vosotros, oír allí sus lamentos y remediar todas sus miserias, penas y dolores”. Es un pasaje hermosísimo y de gran profundidad, al decirnos que en ese templo Ella mostrará todo su amor maternal y oirá los lamentos y remediará todas nuestras penas y dolores.

Así como a Juan Diego le encomendó un mensaje para el obispo fray Juan de Zumárraga, a nosotros nos dice que seamos sus mensajeros, que comuniquemos a todos que Santa María de Guadalupe es nuestra Madre y que podemos confiarle nuestras penas, problemas, alegrías y dificultades. Llevemos el mensaje del Tepeyac a nuestra familia y amigos, que Santa María de Guadalupe será la intermediaria de todas nuestras súplicas ante su hijo Jesucristo e intervendrá por nosotros como fue mediadora en la boda de Caná de Galilea cuando le dijo a Jesús: “No tienen vino” y Él convirtió el agua en vino. Así le solicitamos a ella: convierte este corazón pecador en un corazón humilde, bueno, generoso y, sobre todo, para hacer tu voluntad.En este mes de diciembre recordemos que la Virgen de Guadalupe se quedó en nuestra patria para que nosotros recurramos a ella, nos sabrá escuchar como una verdadera Madre.




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