Octavio Paz, un hombre revolucionario marcado por la tragedia: Krauze

Octavio Paz

MÉXICO (Notimex).- Un hombre de izquierda, un revolucionario marxista que siempre tuvo en el centro de su vida un gran amor por México, por la libertad y por el amor mismo, es como el historiador Enrique Krauze definió a Octavio Paz (1914-1998), durante una charla que ofreció en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

La conferencia titulada “A 100 años de Octavio Paz”, dictada el martes por el historiador, se realizó en el marco de los festejos por el 450 aniversario de la fundación de la ciudad de Villahermosa, Tabasco, informó en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Ante un auditorio abarrotado, Krauze, colaborador y amigo del Premio Nobel de Literatura 1990 por casi 23 años, hizo un recorrido por la vida y obra de Paz quien al igual que muchos otros mexicanos estuvo marcado por la tragedia.

“Cuando el poeta alcanza los 15 años de edad ya tenía las marcas de su destino, por un lado, el ejemplo de su abuelo Irineo, un gran rebelde liberal y su padre Octavio, quien luchó con los zapatistas, por lo que él debía ser el más insurrecto de todos y se volvió un revolucionario marxista, un creyente de la revolución socialista que iba a cambiar la faz del mundo”, dijo.

Además, recordó, el padre de Paz fue trágicamente arrollado por un tren en la estación de Santa Marta Acatitla, y 50 años después, Octavio Paz tuvo el valor de poner en su poema “Pasado en claro”, líneas muy dolorosas sobre ese acontecimiento.

Bajo ese contexto, el escritor mexicano conoció a Elena Garro, de quien se enamoró y escribió apasionadamente, ella era su espejo invertido, él hijo de zapatistas y su pareja de villistas; el de armas tomar, la segunda era llamada generala.

Al respecto, indicó: “Tengo la impresión que no fue un amor correspondido, pero Garro hizo mucho por la poesía de Octavio Paz, pero no por su felicidad, no obstante su desdicha en lo personal durante su matrimonio, fueron muy fructíferos en lo literario, se apoyaban mucho”.

Sobre su obra, Krauze mencionó que en “El Laberinto de la soledad” Paz hace una reconciliación con sus ancestros y en su aspecto histórico reivindica a su madre, que representaba su mitad española y católica.

Destacó que el poeta mexicano “nos convirtió en contemporáneos de la cultura universal, fue un hombre respetado en Japón, India, Francia, Alemania, Canadá y Latinoamérica”.

Durante la conferencia, el secretario técnico del INAH, César Moheno reconoció a Krauze como un historiador sustentado por el debate, la generosidad y los argumentos.

Moheno distinguió la amplia y sólida trayectoria de Krauze, quien a temprana edad ya era uno de los soportes de la revista “Vuelta”, una de las más importantes del pensamiento del siglo XX.

Indicó que gracias a su conversación cotidiana con Paz, sostenida desde la pasión crítica y la lealtad, permitió la existencia de unas páginas en las que se leía lo mismo a Milan Kundera que a Leszek Kolakowski o a Raymond Aron, a Juan García Ponce que a Joseph Brodsky, a Jean Meyer que a Kenzaburo Oé o a Czeslaw Milosz.

Manifestó que a su generación, Krauze les permitió crecer en un universo sin fronteras, la imaginación y el compromiso del historiador fueron las causantes, y con esa pasión crítica fundó “Letras Libres”, revista que sigue dirigiendo.

A la conferencia también asistieron el gobernador del estado de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez; el presidente municipal de Centro, Humberto de los Santos Bertruy, y el rector de la Universidad Juárez Autónoma de esa entidad, José Manuel Piña.




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