Nothomb: Mi proyecto alquimista es convertirme en oro “bebiendo champán”

BARCELONA (EFE).- De negro riguroso, con sombrero de copa y sorbiendo cava, la escritora Amélie Nothomb ha presentado hoy en Barcelona (noreste del país) su nueva novela, “Barba Azul”, una personal versión del cuento de Charles Perrault, afirmando que tiene el proyecto alquimista de convertirse en oro “bebiendo mucho champán”.

No ha sido la única frase que ha quedado esculpida en una de las salas del Instituto Francés este mediodía, puesto que a lo largo de la rueda de prensa también ha sentenciado que la Inquisición marcó un “cierto progreso” o que debería ser la Biblioteca del Vaticano la que albergue en un futuro lejano, cuando ya no esté, sus muchísimos manuscritos.

La autora belga ha comentado que desde muy pequeña su cuento preferido era el de “Barba Azul” -en el mismo, una mujer descubre cómo su marido oculta en una habitación prohibida los cadáveres de sus anteriores esposas- y ha reconocido que lo que allí se contaba, a través de la voz de su madre, le producía miedo.

Más mayor, cuando tenía unos trece años, se dio cuenta de que había algo que no le acababa de gustar, y era el hecho de que “pintaba a los hombres (como seres) abyectos y a las mujeres injustas”.

Actualmente, ya como “vieja escritora” -nació en Kobe (Japón), en 1967-, ha recuperado el cuento, ha puesto “agua al vino” y ha creído que Barba Azul tenía razón, “pero la solución de la pena capital me parece bastante definitiva, por lo que yo estoy a favor de la repudiación”.

Publicada por Anagrama en castellano y catalán, en su último título la novelista subvierte la fábula con dosis de horror y de humor, mediante una protagonista femenina, Saturnine, que sería como un “superego” suyo, y un Barba Azul, Grande de España, que reside en un gran palacio de París, con una inquietante habitación secreta.

Nothomb, fan declarada de “El Quijote”, ha advertido de que ha querido escribir un cuento “sin suavizarlo”, porque le irritan mucho las versiones amables. “Me ponen de muy mala leche. Lo que he querido es hacer algo honesto”, ha apostillado.

A la vez, dice que ha creado un ogro muy alejado del de Perrault, el cual podría tener alguna reminiscencia del rey inglés Enrique VIII, sino forjar “un contrapunto que tenía que ser español, alguien que pudiera ir hasta el final de sus pasiones”.

Frente a este hombre, ha creado a una mujer “potente” y natural de Bélgica, “un país que debe mucho a España, pero por el que también sentimos mucho rencor por la colonización que sufrimos, en la que se oprimía al pueblo”.

Con cierto miedo ayer a no ser bien acogida a su llegada a Barcelona, Nothomb ha precisado, sin embargo, que nadie ha tenido en cuenta lo que ha escrito, posiblemente porque no es una autora de tesis.

Respecto al hecho de que uno de sus personajes sí consigue convertirse en oro tras consumir ingentes cantidades de champán, la escritora ha bromeado asegurando que ella está en plena búsqueda y que, después de veinte años escribiendo y publicando, llegará un momento en que “pueda producir una pepita de oro”. “Y quizá acabe con un ‘haiku’ que sea puro oro”, ha añadido.

Por otra parte, aunque no ha escondido que prefiere el champán al cava, ha señalado que está “totalmente” abierta a recibir cajas de esta bebida catalana.

Con alusiones al sabio Ramon Llull, a quien descubrió gracias a los escritos de Salvador Dalí, la novela, “de personajes megalómanos como la autora”, trata sobre la perfección metafísica y la justicia, “algo que todo el mundo busca, aunque nadie sepa exactamente cómo encontrar y a veces llega por un asesinato”.

Tras subrayar que para ella escribir es una necesidad vital de la que no puede prescindir incluso cuando está enferma, ha confesado que tiene cierta obsesión por el número cuatro.

Por ello, ha dejado caer que es a las cuatro de la madrugada cuando se levanta y que escribe cuatro manuscritos al año, aunque sólo uno de ellos acabe viendo la luz. “No todo lo que escribo puede ser publicado”, ha sostenido.- Irene Dalmases.




Volver arriba