Muro con apuntes de “Gabo”

Reflexiones del autor, éxito de una feria colombiana

Imagen de Gabriel García Márquez que se exhibe en la edición 27 de la Feria del Libro de Bogotá, cita cultural que llega a su fin este lunes

BOGOTÁ (Notimex).- El muro con los apuntes que Gabriel García Márquez hizo de cada una de las obras que iba leyendo es el sitio más visitado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Las reflexiones del autor de “Cien años de soledad”, quien falleció en la ciudad de México el 17 de abril, fueron expuestas por el Ministerio de Cultura de Colombia en su pabellón de la feria, que finaliza hoy, como un homenaje póstumo al Premio Nobel de Literatura 1982.

Jóvenes, adultos mayores, académicos, escritores y editores pasaron por el lugar adornado con mariposas amarillas e imágenes de “Gabo” para leer parte de la memoria de uno de los escritores más importante de las literatura universal.

Cuando el autor de “El coronel no tiene quien le escriba” mantenía una gran amistad con Mario Vargas Llosa, hizo este apunte en 1966: “En realidad lo único nuevo que hay en la novela latinoamericana es mi muy querido amigo Mario Vargas Llosa, porque siento una admiración desmedida”.

“A los 30 años Vargas Llosa tiene publicadas dos obras maestras y todavía tiene carga para buen rato. Es un caso desconcertante porque produce la impresión de que nació sabiendo escribir”.

“La guerra y la paz”

En 1972 escribió: “Creo que la mejor novela que se ha escrito es ‘La guerra y la paz’, del ruso León Tolstoi”.

En 1968 se preguntó: “¿Qué opinas de Miguel Ángel Asturias?” (Guatemala). Y respondió: “Que es la región más bella de España”. Y en 1979 también reflexionó sobre la obra de Jorge Luis Borges: “Si un escritor es bueno, no es reaccionario, Borges era un reaccionario como hombre, pero como escritor está jodido porque la propia grandeza de su obra contribuye al progreso de la humanidad”.

Sobre “Don Quijote de la Mancha” hizo este apunte en 1972: “Otra sería la suerte de la humanidad si todo el mundo supiera que ‘El Quijote’ o ‘Gargantúa’, por ejemplo, no son esos aparatos sagrados de que hablan los pontífices, sino que son dos libracos muy divertidos con los que todo el mundo puede morirse de risa sin necesidad de saber latín”.

En 1972 escribió sobre Ernest Hemingway: “En uno de sus cuentos de toreros, Hemingway describe un toro que embiste al capote, pasa de largo y luego se vuelve como un gato doblando la esquina. Parece una tontería, pero esa sola frase de Hemingway me dio una óptica nueva para observar el mundo”.

“Ya conté alguna vez que fue Álvaro Mutis quien me llevó mi primer ejemplar de ‘Pedro Páramo’ y me dijo: ‘Ahí tiene para que aprenda’. Nunca se imaginó en la que se había metido, pues con la lectura de Juan Rulfo aprendí no sólo a escribir de otro modo sino a tener siempre listo un cuento distinto para no contar el que estoy escribiendo” (1973).En 1978 apuntó: “‘Pedro Páramo’ es para mí si no la mejor, si no la más larga, si no la más importante, sí la más bella de las novelas que se han escrito jamás en lengua castellana”.En 1978, del “Diario de Cristóbal Colón”: “La primera obra de la literatura mágica es el diario de Cristóbal Colón. Y ya estaba tan contaminada de la magia Caribe que la propia historia es inverosímil”.De Pablo Neruda, en 1982: “Pablo Neruda desde luego, a quien considero como el más grande poeta del siglo XX en todos los idiomas. Neruda era una especie de Rey Midas, todo lo que tocaba lo convertía en poesía”.De Luis Buñuel: “La magnífica autobiografía de Luis Buñuel, que acaba de publicarse, empieza con un capítulo deslumbrante, sobre la facultad humana que más nos condiciona e inquieta: la memoria” (1982).Otro de los escritores de cabecera de Gabo fue William Faulkner, de cuya obra dijo en 1982: “Por eso he dicho que mi problema no fue imitar a Faulkner, sino destruirlo. Su influencia me tenía jodido”.En otro apunte por la misma época se refirió a Sigmund Freud: “Una aventura pavorosa se la debo a las obras completas de Freud, que habían llegado a la biblioteca. No entendía nada de sus análisis escabrosos, desde luego, pero sus casos clínicos me llevaban en vilo hasta el final como las fantasías de Julio Verne”.

De un vistazo

“Pedro Páramo”

“Hay una cosa especial porque no fue sólo lo que me gustó, sino que tuve una identificación tan inmediata y tan profunda con el libro, que lo que me produjo fue por primera vez una enorme envidia, porque cuando lo leí dije: éste es el libro que hubiera querido escribir”.

“La piel”

De Curzio Malaparte afirmó en 1983: “Cuando lo estaba leyendo por primera vez en una sórdida pensión de estudiantes de Bogotá, tuve en mitad de camino la ráfaga de pavor de no querer morirme antes de saber cómo terminaba”.

“Bestiario”

“Yo había leído ‘Bestiario’ (de Julio Cortázar), su primer libro de cuentos en un hotel de lance de Barranquilla, donde dormía por un peso y cincuenta centavos, entre peloteros mal pagados y putas felices y desde la primera página me di cuenta que aquél era un escritor como el que yo hubiera querido ser cuando fuera grande” (1984).

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