La presidenta destituida del Picasso de París exige volver para la apertura

 

PARÍS (EFE).- Anne Baldassari, la que fue presidenta del Museo Picasso de París hasta su destitución el 13 de mayo, quiere que el Ministerio francés de Cultura le vuelva a poner al frente de la preparación de la reapertura en septiembre, y amenaza con recurrir a la justicia si se utiliza lo que ella concibió.

Baldassari, en una entrevista publicada hoy por “Le Monde”, justifica esta demanda por “el interés de todos, y sobre todo del público” ya que lleva 20 años “reflexionando sobre la mejor manera, y la más respetuosa, para colgar la colección en este edificio”.

Advierte de que sólo aceptará que la nombren comisaria general de la apertura como reconocimiento “del trabajo que he hecho para el museo” y subraya que está dispuesta a “dialogar” contra su sucesor al frente del museo, Laurent Le Bon, designado por la ministra francesa de Cultura, Aurélie Filippetti.

De hecho, considera que “sería una marca de solidaridad” por parte de Le Bon mediar ante el departamento de Cultura para que se le den a ella “los medios para acabar (su) trabajo”.

Explica que cuando la descabalgaron de la presidencia del museo -que se encuentra cerrado por reformas desde hace más de cinco años- el Ministerio sólo le ofreció que terminara el catálogo preparado para la reapertura, enviado ya a la imprenta.

Y eso -se queja-, aunque ha “pilotado y financiado las obras de 33 millones de euros (45 millones de dólares) con la realización de 20 exposiciones retrospectivas de Picasso” que recibieron a seis millones de visitantes en todo el mundo.

Fue destituida en medio de una gran polémica y de un clima de conflicto entre el personal del museo, su dirección y la familia de Picasso, algunos de cuyos miembros se quejaban del retraso en la reapertura.

Baldassari argumenta que no cree que Le Bon pueda organizar en tan poco tiempo como tiene hasta la reapertura en septiembre una nueva presentación de las obras diferentes de la que ella había preparado -había escogido 500 de una colección total de 5.000-.

Una presentación que -hace hincapié- le “pertenece” porque es “un manifiesto teórico, una escenografía de la colección, una relectura de la obra, y por tanto una asunción de riesgo”.

“Este concepto, concretado con dibujos y maquetas, nadie puede retomarlo en mi lugar”, añade.

Baldassari precisa que lo que tenía programado eran “un recorrido principal a través de las obras de Picasso, luego una confrontación entre sus obras y las de su colección personal (Cezanne, Matisse, Degas, etcétera) y por fin una evocación de sus talleres”.

Se trata de “salir de la visión ingenua de la obra (del artista malagueño) por periodos azul, rosa, cubista” porque para ella lo fundamental es “restituir y hacer sensible el proceso de producción, de creación de la obra de Picasso”.




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