“Hay Cindy la Regia para rato”

Ricardo Cucamonga no parece ser familiar de la niña más fresa de México. Ningún "goeey", "teepo" ni comentario hiriente sobre el aspecto y la condición social de la gente hay en su conversación.

La entrevista | Ricardo Cucamonga

Pero sí, el caricaturista de 42 años, nacido en Ciudad Obregón, residente en Monterrey durante 20 años y, a partir de mañana, otra vez vecino de la ciudad de México es el papá de Cindy la Regia.

“La güera”, como alguna vez la llama, es la fachada que usa Ricardo Ariel Velderrain Castro, alias Cucamonga, para evidenciar las ideas discriminatorias y superficiales que sólo en apariencia no existen en el país. Están presentes en “Cómo ser una niña tipo bien”, segundo de sus libros sobre Cindy, cuya presentación en la Filey fue la oportunidad para que visitara por primera vez Mérida.

¿El que hace caricatura humorística se siente menospreciado por el que hace cartón político?

Lo he notado más bien en contextos de arte contemporáneo. Personas que ejercen otro tipo de disciplinas, como la escultura, la instalación, el óleo, ven a la caricatura como un arte menor. Supongo que tiene que ver con la idea del juego humorístico, hablar de asuntos del diario; eso da una percepción de que es, comparado con estos otros oficios, un arte menor. Pero como autor después de un tiempo te sale sobrando, lo que quieres es que la disciplina, la temática, la forma que eliges funcione.

Has comentado que Cindy es una parodia de la forma de pensar de un sector de la sociedad mexicana. ¿En verdad hay personas tan crueles?

Hacer humor son juegos hiperbólicos, de exageración, lo que haces es tomar un arquetipo y valerte de la exageración de rasgos como si fuera una especie de reducción… Me encanta hacer estos símiles con la gastronomía: es como una reducción gastronómica en la que están muchos tipos de personas, gente real que he conocido y mera invención que te ayuda a hablar de una forma de pensar de los mexicanos y, en general, de Latinoamérica respecto a temas como el subdesarrollo, el racismo, el clasismo. ¿Si existe? Pues nada más es ver las noticias. El personaje puede hablarte de estos muchos tipos de formas de comportamiento y ser extremadamente dulce, extremadamente ingenuo hasta cruel. Creo que en mucho mis lectores encuentran algo de sí mismos en este personaje, lo proyectan; yo pongo la mitad y el lector completa. Primero lo que te interesa como humorista es hacer reír, pero después se trasluce tu agenda, lo que quieres hacer con tu personaje. Los temas que trata el personaje los completan los lectores.

¿Sería muy diferente una Cindy la Yuca?

Esto empezó como un juego en base a unas anécdotas de una amiga con la que trabajaba en Monterrey. No quería que se quedara en una mera broma local, entonces me valí de algo específico del país, o sea San Pedro Garza García, para hablar de todas las partes de la República. Elegí el eslogan de “La niña más fresa de México” desde hace tiempo precisamente porque creo que, aun partiendo de algo que puede sentirse muy local, habla de todo el país. De Tijuana a Yucatán la gente identifica a personas que se comportan dentro de este juego de ideas y creo que ésa es la razón por la que ha funcionado el personaje, porque toca un nervio nacional. Yo digo que soy cocina fusión mexicana: viví en México, en Sonora, en Monterrey; tuve muchas influencias de los lugares a los que iba. Creo que esa diferencia de sitios ayuda a tener una visión no solamente del lugar donde vives, sino de algo que está en las características de los mexicanos, por eso creo que, quitando dos o tres modismos, a quienes les gustan las tiras, les gustan los libros, identifican a personas que son como Cindy.

¿Es un elogio o una maldición que el nombre del personaje sea más conocido que el del autor?No, al contrario, esa aparente distancia con este ser de ficción me ayuda a trabajar estos juegos, sería muy distinto si yo como autor hiciera estas observaciones de humor negro. Son asuntos para mí muy fuertes: la ansiedad por el estatus, el clasismo, el racismo nacional, que desde chico me han impactado; tomar este personaje ayuda a una especie de juego catártico. Yo me suelo poner muy denso, pero lo padre es que el personaje es muy ligero, es como un juego posmoderno; estos asuntos difíciles, dolorosos, crueles y demás, a través de un personaje sumamente ligero, encuentran para mí una forma de resolución o de síntesis y cuando haces esa síntesis logras una catarsis. ¿De dónde viene Cucamonga?De los Looney Tunes. Rancho Cucamonga es un lugar en California. Un día que necesitaba un seudónimo creé un personaje que se llamaba Sinforosa Cucamonga por una frase de una caricatura de los Looney Tunes que decía: “Es la prima Sinforosa que ha llegado de Cucamonga”. Me hizo mucha gracia. De Sinforosa Cucamonga derivó Ricardo Cucamonga. Lo que me gusta es que tiene este juego exótico, aparte es un nombre que no se te olvida.¿Reconoces influencias en tu trabajo?Sí, definitivamente. Quino, sobre todo, que eran los cómics (los de “Mafalda”) que desde niño leía; Schultz, de Carlitos y Snoopy, y, ya un poco mayor, a Jis y Trino. Cuando entré a la carrera (Mercadotecnia) lo primero que vi fue un cómic de Trino en una vitrina de una de las asociaciones de la carrera y no sé… son esas cosas que ves el trabajo de otros y tiene una fuerte resonancia contigo. Y, bueno, con el tiempo fue a lo que me dediqué. Estudié Mercadotecnia y luego hice una Maestría en Humanidades. Fui mucho tiempo creativo publicitario, me anduve buscando mucho tiempo, estuve 10 años trabajando en eso hasta que harté y me independicé como creativo, pero fui orientando mi oficio a lo que hago ahora.

¿Tienes planes de seguir dibujando a Cindy por el resto de tu vida o tienes en mente algún otro personaje?

No puedes hacer planes en ese sentido, en mucho el personaje te lleva más de lo que tú lo estás llevando, lo que haces es seguir una especie de flujo creativo, de pulso hacia donde van los intereses que tienes en ese momento. Creo que el personaje da para mucho, creo que hay Cindy para rato. Es muy divertido hacer estos libros, muy padre ver cómo a la gente le gustan e interactúa con el personaje a través de las redes sociales. Para el final de año voy a empezar el tercer libro de Cindy.




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