García Márquez ayudó al desarme del M-19, relata ex dirigente

 

BOGOTÁ (Notimex).- El nobel Gabriel García Márquez ayudó al abandono de las armas por parte del grupo M-19, y con su gestión ante el gobierno de México salvó la vida del jefe insurgente Antonio Navarro Wolf a mediados de los años 80.

Estos recuerdos fueron revelados a Notimex por Rafael Vergara, quien para la época era miembro de la dirección nacional del M-19, quien estuvo asilado en México de 1979-1991 y en la actualidad es un destacado líder ambientalista.

‘En la casa-oficina de Gabo, ubicada en la calle de Fuego, en la Ciudad de México, se realizaron múltiples reuniones con altos dignatarios y personalidades’, dijo Vergara a Notimex.

Recordó que de esas reuniones a finales de los años 80 y principios de los 90, ‘además de conversar de literatura, salieron muchas ideas que contribuyeron al abandono de las armas y a la movilización política del M-19′, en marzo de 1990.

El Movimiento 19 de abril (M-19) nace como reacción al fraude electoral que se orquestó el 9 de abril de 1970, contra el candidato de la Alianza Nacional Popular (Anapo), el exditador de Colombia, general Gustavo Rojas Pinilla, en el que salió electo Misael Pastrana Borrero.

Vergara recordó que Gabo ‘en 1989 estuvo en Caracas en el Palacio de Miraflores con Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela, y vicepresidente de la internacional socialista, y Rafael Pardo, Comisionado de Paz de Colombia, discutiendo el destino de las armas que iban a ser dejadas por el M-19′.

‘Gabo -subrayó- fue garante de que las mismas, con todo el simbolismo que representaba el hecho, fueran recibidas por militares en retiro de países gobernados por la socialdemocracia’.

La dejación de las armas del M-19 ‘se hizo en presencia de Luis Ayala, secretario de la Internacional Socialista’. El autor de ‘Cien años de soledad’, fue un ‘conocedor profundo de nuestra historia.

Durante su vida, Gabo fue pieza clave para acercar contrarios’, sostuvo Vergara. Pero García Márquez, quien fue un hombre profundamente humanista y defensor de los derechos humanos y políticos, también le salvo la vida al ex jefe máximo del M-19, Antonio Navarro Wolf, hoy congresista electo por el partido Alianza Verde.

Vergara recordó el atentado que sufrió Navarro, después del fracaso de las negociaciones de paz de la insurgencia con el gobierno conservador de Belisario Betancourt (1982-1986).

‘Escribía (Gabo) en 1985, ‘El general en su laberinto’ cuando con su tutelaje Betancourt se le midió en 1984 a negociar con el M-19 y el EPL (Ejército Popular de Liberación), anotó Vergara.

El desenlace trágico de las negociaciones con el gobierno de Betancourt, se ‘inició con el atentado a Antonio Navarro Wolff en 1985 y otros miembros del M-19′.

Vergara, quien también fue miembro de la comisión internacional del grupo rebelde, visitó a Gabo en su casa y le contó del atentado contra Navarro, hecho sucedido en la ciudad de Cali, en el noroccidente de Colombia.

El nobel, quien decidió radicarse en México para proteger su vida, de inmediato empezó a ‘mover cielo y tierra’, para conseguir las autorizaciones del gobierno de México para que Navarro pudiera llegar a ese país, con todas las garantías de seguridad.

El autor de la obra ‘El coronel no tiene quien le escriba’, hizo todos los contactos al más alto nivel del gobierno mexicano, hasta lograr ubicar al presidente Miguel De la Madrid, que estaba en Londres, y obtener su autorización.

‘En el hospital Mocel, en Ciudad de México, se le trató a Navarro el politraumatismo y, gracias al apoyo de Gabo perdió la pierna pero no la vida’, subrayó Vergara. Gabo, quien era ‘nieto del coronel Márquez -testigo de las 100 guerras vividas por el coronel Aureliano Buendía- también era un convencido de la importancia de la democracia y la paz’.

 

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